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Gwen, Alex y yo se lo agradecemos de Corazón. A.D.

sábado, 18 de junio de 2011

Capitulo 8, Oscuridad

8
Desde el pasado


14.09 PM – Día
Gwen
Todo desde la salida por el techo fue como un sueño. Las luces de la calle parpadeando y el caos de las personas que habían visto a los Lamias atacar sí estaban en mi memoria, pero no podía decir con certeza si todo eso había ocurrido en verdad. Recordaba a Mathew y mi discusión con él, recordaba como mi interior pasó de amarlo devotamente a repudiarlo como un enemigo.
Podía ver el centro, Caroline Square devastado por el caos mientras los saltos del coche hacían que las heridas quemaran como el fuego, todas esas caras de desesperación en la carretera cuando atravesamos las granjas de Ashes en dirección al bosque Brown y esos ojos enrojecidos vigilándonos entre los árboles, como depredadores, acechando en la Oscuridad pasaban por mi cabeza.
Eso era lo último que recordaba.
Los golpes eran húmedos, los puños eran succionados por la piel ensangrentada produciendo un sonido extraño y un poco asqueroso. Más allá de los gritos enardecidos del jefe, se escuchaban los chillidos de los heridos mezclados con la bulla insistente de la televisión encendida. Todo estaba iluminado de un blanco pulcro como el de los hospitales, pero aquí no había solo camillas con enfermos; en jaulas de acero plateado estaban encerrados algunos vampiros novatos que habían sido capturados durante la noche, y cubiertos por nailon negro en el suelo, los cuerpos de algunos  Nighttimers que no habían conseguido sobrevivir yacían inertes.
Johana era sostenida a duras penas contra la inmaculada pared por un par de hombres tres veces su tamaño, sus ojos chispeaban como el fuego mientras veía como DJ se desquitaba con el cuerpo de Drew, golpeándolo una y otra vez como si fuera un saco de boxeo. No dejaba de repetir lo mismo como un disco rayado “Estabas suspendido” como si a Drew le importaran las estúpidas ordenes de DJ.
Drew tenía los ojos cerrados, no parecía sentir nada.
Yo podría haberlo ayudado en otras circunstancias, pero estaba demasiado cansada como para hacer algo más que no morirme mientras esperaba a que las heridas se regeneraran. Los sedantes habían adormecido gran parte de mi cerebro remplazando todo ese dolor físico y psicológico por un cansancio insoportable, pero no eran suficientes para noquearme por completo.
Por desgracia.
No somos correctos, nada de esto lo es pensé en medio de esa nebulosa de agotamiento. La televisión no paraba de gritar lo que ya sabíamos, la masacre en el local Colmillos Sangrientos al anochecer por criaturas completamente horripilantes. Recordé los ojos enrojecidos y los cuerpos esqueléticos arrastrándose por el suelo, mordiéndome, comiéndome viva… Pero aquella pesadilla no había ocurrido solo en el barrio industrial; restoranes y bares también habían sido atacados por esas “abominaciones”. Todo Ashes había visto la destrucción que podían provocaban los inventos de los Vampiros, los Lamia.
El olor a muerte que emanaban esas criaturas aun permanecía a mi nariz, fresco como si estuviese frente a una de esas cosas en este preciso instante. Detestaba la idea de que parte mi estuviese en las barrigas de esas cosas, siendo digerida lentamente por los jugos gástricos.
No pienses en eso Gwen.
Necesitaba otra dosis de morfina.
Parpadeé volviendo a la realidad. Exactamente como en un sueño los bordes de mi visón estaban borrosos, me froté los ojos con una mano cubierta de cicatrices rojas que desaparecían mágicamente de mi mano con el paso de los segundos, apenas podía creer que unas horas antes de esa misma mano solo quedara el hueso y algunos ligamentos, los Caníbales se había dado un gran festín con mi carne y que aun estuviese aquí solo se debía a Drew, el chico que estaba siendo golpeado rudamente por DJ por desobedecerle.
-          ¡Él no tiene la culpa de lo que está pasando! – gritó Johana.
 El cabello alborotado y las bolsas bajo los ojos demostraban que ella no dormía hace mucho. También el olor a DJ sobre su piel delataba que mientras Drew y yo moríamos en la calle… Ella se había estado revolcando con el médico.
-          Sí la tiene – respondió DJ secamente. Paró de golpear a Drew y se dio la vuelta, la sangre manchaba su piel blanca – Todos ustedes la tienen. Sí los vampiros no existieran los humanos no tendríamos que morir así…  -
Johana dejó de forcejear. Todos los médicos de la sala se habían quedado en silencio.
El rostro de DJ estaba salpicado de sangre, la bata, todo el parecía sacado de una escena sangrienta de alguna película de mala categoría. La tensión se palpaba en el ambiente.
Tuve la sensación de que nada de esto iba a durar. Los nighttimers reunidos en la sala de genética parecían enfadados, defraudados y agotados. La verdad se extendía como una enfermedad por todos los miembros que constituían la Black Wings y corroía los ánimos como ácido.
Estamos siendo diezmados por una horda de chupasangres mientras nuestros jefes hacen el amor. ¿Dónde estaba el sentido de todo esto?
Me levanté de la camilla apretando los dientes y cojeé hacia Drew encadenado al muro. No estaba lejos pero me pareció toda una travesía llegar hasta él. Agarré los fríos eslabones con manos temblorosas y los arranqué de un tirón. Drew me sujetó para que no cayera, mis piernas no podían sostenerme erguida.
Le debía la vida. Últimamente estaba debiéndole mucho, a muchas personas.
-          Gwen, tienes una cara de mierda –
Drew me mantuvo sujeta aun cuando forcejé para que me soltara. El tenía un ojo morado, la nariz rota y el labio inferior le sangraba sin parar.
-          Mírate a un espejo primero, Drew -
 No tenía ganas de jugar, podría haberme quedado dormida ahí mismo de pie sujeta por Drew pero DJ me preocupaba, Johana me preocupaba y la situación me preocupaba. Había algo en el aire, la promesa de que algo realmente maldito ocurriría si alguien no silenciaba al médico imbécil que se paraba en mitad de la sala como si el mundo le perteneciera.
Lo odiaba, siempre lo había hecho. Pero si los Cazadores se revelaban contra él todo se iría al demonio.
-          No importa quién tiene la culpa. Ellos vendrán esta noche por nosotros. Debemos prepararnos – Dije, mi voz sonó jodidamente baja y temblorosa pero sabía que todos los presentes eran capaces de escucharme perfectamente – Mueve tu culo y dinos que hacer. Pone guardias, forma un equipo… Necesitamos defendernos o los humanos que tanto aprecias van a morir y nosotros también –
Hubo un murmullo de aprobación. La sala estaba silenciosa a excepción del pitido de las maquinas y el ruido de la energía zumbando en los tubos fluorescentes del techo. Hasta lo vampiros en sus jaulas estaban callados escuchando.
Muchos de los nighttimers eran completos desconocidos, los había visto luchando, tal vez, pero ya no los recordaba. Algunos eran viejos y canosos como de la edad que mi padre debería tener. Otros eran recién graduados con apenas dieciséis o diecisiete años. Todos parecían estar dispuestos a luchar esta noche por seguir convida un amanecer más.
DJ me lanzó una mirada seca. Había algo en esos ojos artificiales que me hacía estar segura de su respuesta. 
Éramos bien consientes de que esto era el comienzo de una guerra de verdad, no como las escaramuzas menores que habíamos tenido durante toda la existencia de los vampiros y los cazavampiros.
Aquí habría un término para todo.
Habría solo un ganador.
-          Tienes razón –  DJ se limpió la sangre en su bata de médico y comenzó a moverse. Los humanos y los mestizos dentro de la sala parecieron sorprendidos cuando el genetista fue directamente hasta Johana y tomó su mano – Siento ser siempre un imbécil contigo, siento comportarme como un idiota por cualquier cosa. Pero necesito tu ayuda –
Johana le apretó la mano
-          Vamos -
No pude evitar la punzada de celos cuando ellos se miraron  a los ojos y parecieron olvidar a todos los demás. Johana y DJ estaban juntos ahora, era un hecho, trabajaban por algo en común mientras que la única persona que yo amé en verdad estaba del otro bando esperando pacientemente a que yo fuera por él.
Seguía sintiendo que no era justo, nada de esto lo era. Había perdido tantas cosas en la vida… Por un momento cerrar los ojos y morir pareció tentador, pero me había prometido que mataría a Mathew antes, porque era incapaz de dejarlo ensuciar la imagen que durante años tuve  de él como cazador.
 DJ comenzó a lanzar ordenes a todo el mundo sin soltar a Johana y Cazadores y Médicos salieron disparados a preparar las cosas para la “Gran Noche” Drew me soltó para ir a lavarse la sangre y yo me dejé caer sobre las baldosas demasiado exhausta para hacer nada más.
La morfina se había ido y el dolor volvía.
La gran noche; era tan obvio que, tan rápido, tantas cosas habían cambiado en tan poco tiempo. Apenas podía creer que fuera a jugarme todo otra vez apenas unas horas después de estar a punto de morir otra vez.
Seguía sintiendo que no era justo. Mathew siempre había sido todo para mí.
EL pánico se apoderó de mí cuando me di cuenta de que me estaba desmayando, quise luchar pero no es tan simple cuando apenas puedes mantener los ojos abiertos. Ya era demasiado tarde, el reino de los sueños me reclamaba.
Acabo de matar a alguien, mis manos están cubiertas de la pegajosa sangre de mi compañero y gotean continuamente sobre el rostro desfigurado. La sala que en algún momento fue blanca y limpia ahora está teñida de carmesí y lo peor es que soy incapaz de sentirme mal por lo que acabo de hacer.
Del otro lado del cristal los ojos asqueados de mis compañeros me observan con horror. Como si yo fuese un monstruo sanguinario que viniera a torturarlos, pero sigo sin poder sentirme mal. La puerta se abre y un viejo hombre de cabello blanco entra en la sala aplaudiendo, es el único que sonríe, parece maravillado con la escena.
-          No creí que alguien fuera capaz de aprobar tan rápido – se acercó al cuerpo deformado y lo tocó con los dedos cubiertos de látex – Nadie podría sobrevivir a eso. Realmente fuiste eficaz -
No estoy segura de si debería sentirme orgullosa pero lo hago. Después de todo, sé que he pasado la prueba, sé que soy libre para salir de este maldito lugar y enorgullecer a mi padre muerto. El hombre de bata blanca me mira de arriba a abajo y lee mi nombre en una carpeta que tiene n la mano “Gwen Morgan Johns” dice y frunce el ceño.
Me mira  a los ojos y asiente, sin decir una palabra se voltea y sale de la sala. Aquí apesta a cobre y a sal y un par de enfermeras entran con una bolsa plástica para llevarse al cadáver. Me guían hacia afuera, uno de mis compañeros me fulmina con la mirada y me llama asesina. El resto repite el apodo y comienzan a cantarlo para molestarme.
 Lo ignoro, aunque el comentario me hiere de verdad.
Cuando intento acercarme, ellos se apartan como si yo tuviese lepra. Todos me miran como si fuese una abominación y comienzo a pensar que lo que hice realmente fue monstruoso. “Maté a alguien” pienso. Siempre odié los exámenes y ahora mismo acabo de matar a alguien por una de esas estúpidas pruebas
“¿Acaso era mi culpa?, ¡Tenía que aprobar o me matarían!”
Siento las manos de alguien a mi alrededor. Estoy llorando, me doy cuenta. Me giró y me encuentro con uno de los chicos, el siempre ha sido solitario desde que llegó al refugio, sin embargo, su rostro es cálido y amable. Tiene unos hermosos iris verdes con motas de oro brillando en ellos, su hermana está parada de brazos cruzados unos metros más allá con cara de poco amigos.
-          No te preocupes, no es tu culpa – dice él cuando estamos frente a frente. Yo no puedo aguantarlo y entierro mi cara en su pecho mientras lloro silenciosamente, él me abraza con fuerza – Shhh…. La prueba ya se acabó, no es tu culpa lo que ha pasado – murmura.
-          Lo sé – sollozo
Nos quedamos así un momento más, nunca me sentí tan cómoda con una persona como me siento con él. El chico me seca las lágrimas con sus dedos y sonríe tratando de animarme, su cabello rubio cae en ondas por su rostro.
-          Mathew O’Ryan – llama la enfermera con su voz monótona. El chico me suelta lentamente y se vuelve hacía ella. Me doy cuenta de que está temblando. Tiene miedo, pero se hace el valiente.
-          Es mi turno. Deséame suerte Gwen –
-          Suerte, Matt – le digo, y luego murmuro – no te mueras

6 comentarios:

  1. Aiii Dios!! Me quieres matar??!!! No sabes cuanto he esperado por el capitulo!!!
    ...Quizás lo hayas notado en mis comentarios :&
    DEFINITIVAMENTE VALIÓ LA PENA :D

    :(
    Pero ya quiero saber más!!
    Disculpa mi estúpida reacción, pero oficialmente me declaro total y completamente adicta a tu novela. Ya sé que es un poco exagerado,pero no me importa!!!

    Aghh, AD. Por favor sube el próximo capitulo lo más pronto que puedas....O MORIRÉ!!
    Bueno, lo último si fue una exageración, así que ya ves mi dependencia hacia la historia.

    Besos! :)

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  2. Me gusto mucho genial que vuelvas a publicar un beso y espero que te hay ido bien en los exámenes . Cuidate

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  3. AAAAH ME ENCANTA♥ soy súper fanática de esta historia♥

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  4. hola que tal! estuve visitando tu blog y me pareció interesante, Me encantaría enlazar tu blog en los míos y de esta forma ambos nos ayudamos a difundir nuestras páginas. además estoy segura que su blog sería de mucho interés para mis visitantes!.Si puede sírvase a contactarme ariadna143@gmail.com

    saludos

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  5. Me gusta mucho tu blog, y como sé la de sonrisas que hace un nuevo seguidor, desde hoy te sigo.
    Yo también tengo un blog y me haría ilusión que tú también me siguieras.
    Es este:
    http://paraalimentarmedetisolonecesitotuaire.blogspot.com/
    Te espero, pasate, me harías feliz como yo te e echo a ti.
    Un besazo, y te esperoo!

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  6. OH MIERDA ME HAS MATADO CON EL FINAL DE ESTE CAPI!!

    QUIERO MAS...

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A.D.