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domingo, 27 de marzo de 2011

El club del ataúd

Capítulo 11

“Maldita sea” fue lo único que logré pensar antes de correr hacia la salida, estúpidamente deseando que Lothaire no se moviera tan rápido como lo vampiros se movían. Tuve pánico ¡Crow estaba dentro de casa! ¡Mierda! El estaba dentro.
Por favor, por favor, por favor… que se quede ahí.
No importaba cuanto estuviera enojada con él, no podría arriesgarlo, nunca me lo perdonaría.
Lothaire apareció frente a mí salido del aire y ya no parecía un hombre. Los colmillos destellaban bajo las luces coloridas del Tenebrae, sus uñas con garras curvas y filosas.  Plantó una mano en mi pecho y de un empujón me mandó volando por los aires a metros de distancia, mi cabeza rebotó en las baldosas negras y sentí como si mi cerebro fuera solo agua a punto de derramarse de la pecera.
Estaba muy lejos de la salida.
¡Y tú creíste que los vampiros no existían!
En otras circunstancias el golpe en mi cabeza me habría dejado durmiendo de inmediato, pero la adrenalina llenaba mi torrente sanguíneo manteniéndome lucida aun cuando solo quería perder el conocimiento. Lothaire se movió como un borrón gris apareciendo agazapado frente a mi lánguido cuerpo, clavando sus diabólicos orbes rojos en los míos.
Ronroneó. Un sonido animal que me volvió la carne de gallina.
-          No sé por qué fuiste por tu madre niña. Solo tuve que seguirte hasta aquí desde el cementerio... Lo estabas haciendo tan bien, de verdad estaba impresionado. Demian estaba a punto de sobornar a los militares para que te buscaran, pero lo arruinaste –
No dije nada en parte por miedo y en parte porque estaba demasiado concentrada en apartar las estrellitas que brillaban en la cara del vampiro. Conmoción cerebral en un momento como este ¡Que linda noche!
Planté ambas palmas en el suelo con una repentina idea. El Colmillero siguió exactamente mis movimientos con su mirada sanguinolento y en ese instante le mandé una patada en el rostro tan fuerte que mi pierna entera se entumeció con el impacto.
Lothaire salió hacia atrás esta vez, con la nariz soltando chorros de sangre que manchaban el piso de carmesí. No me quedé para admirar la obra, me levanté de un salto y volé hacia la puerta lo más rápido que mis piernas podían llevarme. Crucé el umbral a toda velocidad entrando en un Salón de la calavera atestado de vampiros con trajes que arreaban a los oscuros hacia la salida.
Tuve que contener las ganas de vomitar.
Todos los oscuros eran desalojados por los colmilleros bien vestidos. Me quedé quieta sin saber qué hacer, la única salida estaba bloqueada por vampiros y Lothaire vendría por mí en cualquier momento. Busqué frenéticamente en los alrededores hasta que mi mirada se posó en Anabela  que iba de la mano de Charlie bajando de la gran escalera que conectaba con el Macabro. El pardo atravesó mi cráneo horrorizado y sin quererlo me dio una buena razón para arriesgar el pellejo.
Ana había sacrificado lo suficiente por mi culpa, un montón de castigos para evitar que yo estuviera confinada en mí habitación, sacrificó  a su madre para acompañarme en la huida y perdió su identidad para ayudarme. Ahora estaba a salvo porque no la buscaban a ella, pero solo era cuestión de tiempo hasta que se liberará de Charlie y corriera a mi lado para ayudare. Ella era así. Una buena amiga incluso a costa de arriesgar su vida.
Si An lograba llegar a mí sería el final, porque los vampiros descubrirían quién era.
“Mejor una que dos” dijo la bruja siempre sensata mientras yo me abalanzaba a la puerta principal empujando a todo el mundo a mi paso. Los vampiros me vieron… los ojos rojos siguieron mis movimientos…¡pero no me reconocieron!, ¡Lothaire había querido atraparme solo y guardarse el crédito! ¡Los colmilleros no sabían quién era la peli-blanca!  Oí un gruñido a mis espaldas cuando salía a toda carrera por la calle hacia abajo, esquivando a los góticos, mezclándome con ellos con la esperanza de que el Vampiro perdiera la pista.
El terror de ser atrapada me hacía correr más rápido de lo normal, los latidos sonaban atronadores en mis oídos Boom, boom, boom… mi respiración era tan desesperada como mis movimientos y aun así seguí avanzando como una flecha por las calles a oscuras. Sabía que Lothaire se acercaba cada segundo. Cada vez más cerca acortando la distancia entre ambos.
Si mi padre me atrapaba me convertiría en un monstruo de película de horror. Igual a él… y yo no quería ser cómo él.
-          ¡Alexis!¡Detente y todo será mejor para ambos! –
Lothaire estaba demasiado cerca, no me alcanzaba aún solo por toda la gente que le impedía usar la velocidad vampiro. El viento golpeaba en mi cara tan fuerte que me dificultaba ver y tenía que avanzar a trompicones ignorando el dolor cada vez que me torcía un tobillo.
La iluminación se hizo más escasa a cada paso, las pandillas de oscuros caminando sin rumbo por las calles de la ciudad aumentaron demasiado. Lo edificios y casa se veían cada vez más tristes, siniestros y solitarios.
¡Liam! Pensé… oh por favor, por favor que ellos estén aquí.
Las columnas de piedra gris y las grandes puertas metálicas abiertas de par en par que se perfilaron a unos metros de distancia revelaban el cementerio antiguo de NeahBay. Los nichos, las estatuas de piedra y la muerte estaban del otro lado de los muros, dentro de las limitaciones de los grandes paredes grises de piedras sacadas del gran lago Makah.
Mi salvación estaría allí también. Eso esperaba.
Estaba exhausta, las rodillas se debilitaban pero quedaba tan poco para alcanzar las puertas metálicas. Haciendo un último esfuerzo arrastré mi trasero hasta los pilares de piedra que se alzaban contra la noche. Necesitaba ayuda, desesperadamente y Liam era el único que se ocurría en medio de toda la confusión. Él había tenido razón después de todo, yo le pediría un favor al club del ataúd y tendría que pagarlo… Pero eso era lo que menos me importaba en este momento.
Una sombra veloz paso a unos metros de distancia tan rápido que no tuve ninguna duda en que era un vampiro. Se paró frente  a las puertas metálicas del cementerio con las manos tras su espalda, los colmillos y los ojos rojos reluciendo y la respiración acompasada como si la carrera no le hubiese afectado en lo más mínimo.
Atrapada.
-          ¡Liam! - Grité
Derrapé intentando detenerme, el pálido hombre adelanto las manos esperando a que callera justo en sus garras para llevarme.
¡Demian¡
Estaba a un solo paso de volver con Demian. No quería ¡Dios santo! ¡El me convertiría en un vampiro!¡La muerte de mamá sería en vano! No podría soportarlo, haría cualquier cosa por evitarlo…
Me detuve a un metro del vampiro, temblando, demasiado agotada como para hacer algo más que llorar y gemir como la niña asustada que era en ese momento. Lothaire sonrió triunfante dando un paso más cerca de mi, más cerca de llevarme a Rosses.
-          Hora de ver a papá - cantó alegremente sujetando una de mis manos con fuerza.
El destello azul apareció solo un segundo antes de que alguien me agarrara por la espalda y me tirara al suelo con un paño húmedo puesto sobre la boca y nariz.
Inhalé… era cloroformo
Dos disparos resonaron en las puertas del cementerio mientras yo me desmayaba lentamente, eran tan fuertes que hicieron saltar mí corazón. Un jadeo de dolor resonó en la noche, luego el sonido de un cuerpo desplomándose sobre el asfalto.
-          Fin del juego – soltó Liam con voz calmada.
Luego no hubo nada.     

3 comentarios:

  1. Estuve favuloso!! estoy ansiosa por leer el proximo!!!
    Amo tu historia, espero publiques pronto,besos

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  2. Mil gracias JUlii por tu comentario :)

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  3. OH, SÍ!
    Aguante Liam, carajo! ♥
    Ahora que hago? ajaja, me mataste con el final con suspenso! :P

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A.D.