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Gwen, Alex y yo se lo agradecemos de Corazón. A.D.

domingo, 27 de marzo de 2011

El club del ataúd

Capítulo 10


Martes1 de Diciembre




Fui al Macabro esa misma noche ignorando los primeros copos de nieve que las oscuras nubes dejaban caer. Prácticamente tuve que obligar a Ana para que se fuera con Charlie a distraerse, pero lo conseguí después de discutir un poco.

Gracias al cielo porque necesitaba un tiempo a solas para dejar de pensar en cementerios… o en vampiros… o en tratos con los chicos zombi. El gran guardia, al verme sonrió con todos sus dientes blancos contrastando con la piel morena de su rostro, hizo una prolongada reverencia y murmuró un “Bienvenida” todo cordialidad.

Fue raro, muy muy raro, porque ni siquiera me pidió la ID como había hecho la vez anterior pero no estaba de humor para discutir por algo bueno así que le di las gracias educadamente, me deslicé hasta un asiento libre y pedí un Negranoche que me bebí en dos sorbos.

Música Electro Dark sonaba de los altavoces. Góticos a los que les gustaba bailar sacudiéndose estrambóticamente en la pista y trago tras trago de cosas con nombres raros deslizándose por la barra. “Sangre Azul” “Mordidas” “Negranoche” el Bar gritaba vampiros por todas partes.

Pedí una segunda copa que el  Camarero me sirvió dispuesto y sonriente.

-          ¿Matando penas? – preguntó apoyando los brazos sobre mostrador como si no estuviera en mitad del turno de trabajo.

-          Algo así… - musité tomándome un momento para beber - Solo quiero hacer dormir mi materia gris por un rato ¿Tienes alguna idea de cómo lograrlo? –

Él se rió entre dientes acariciando la cresta que tenía en la cabeza.

-          Si sigues bebiendo a esa velocidad lo conseguirás pronto –

Tomó mi copa nuevamente seca y la relleno con esa cosa negra. Ya sentía el primer efecto en mi cabeza una palpitación no-normal. Miré su placa que decía Luzbel.

-          Bueno, Luzbel… - dije mirando los ojos dispares con interés, uno azul y otro verde - ¿Tienes algo para distraerme? –

¿Estaba coqueteando? ¿En un momento como este? De verdad el trago me estaba afectando más rápido de lo que creía. Luzbel me miró interesado, recorriéndome de arriba abajo. Pareció satisfecho con lo que encontró.

-          Okey, te diré algo para distraerte ¿Sabes que Alexis Rosses desapareció de su casa?-

Casi me atraganté con la bebida pero contuve la toz a duras penas. Lo observé con los ojos bien abiertos “¡Gran tema para distraerte!” chilló la bruja tan fuerte que retumbó en cada una de mis neuronas por efecto del licor. El Camarero bufó escondiendo una sonrisa sirviéndose su propio trago y bebiéndose lo de una.

-          Por tu cara supongo que no lo sabias… - Continuó con una sonrisa de suficiencia – Lo pasaron por la tele ayer en la tarde. La chica desapareció del mapa como si se la hubiesen llevado los extraterrestres. Nadie tiene ni idea de dónde diablos esta. Algunos tipos dicen que Rosses envió a todos sus colmillitos a buscar a la pobre chica, además de a la policía y a un lote de detectives privados –

Tomé otro sorbo de la cosa negra para ganar tiempo con alguna respuesta. ¡He, he! ¡Sobrecarga mental!

-          Wow… ¿qué crees que le paso a… la chica? –

Él tipo se rascó la cabeza pensativamente y miro más allá hacia un nuevo cuadro con el mismo diseño que el de la casa del Club del ataúd. Sentí un escalofrío por el recuerdo y otro más por la idea de vampiros yendo tras mi trasero.

No eran buenas noticias, creo que podrían ser las peores noticias que había recibido en días. Otra vez, aparte del significado de colmillero.

-          No creo que la hayan secuestrado – contestó meditando el Barman - Estoy seguro de que se escapó ella solita… Vivir con vampiros no debe ser para nada fácil, además he oído que el tipo mató a su esposa por hacer tratos con los de él lado oscuro. Si la chica sabe eso, seguro como el infierno que querrá escapar de Rosses –

Vampiro asesino… ¡No sabes cuánta razón tienes amigo! Quise decirle, en vez de eso me concentré en sus palabras para sacar la mayor cantidad de información.

-          ¿Con él lado oscuro? Le animé deseosa de tener más datos. Él camarero volvió a la realidad y fijó sus ojos en mí, eran de color vino.

Son Lentillas, pensé. Luzbel no tenía los ojos azul y verde hace un segundo

-          Sep, el lado oscuro, El club del ataúd. Hasta los vampiros los dejan tranquilos. Son un riesgo para todo el que valore su vida o no-vida, dependiendo el caso -

Así que tenía razón, Mamá había contactado con los chicos Zombi. Me levanté dejándole un par de billetes sobre la mesa ansiosa por ir y contarle a Ana todo esto, sobre todo la parte de “Colmillitos tras tu cuello” que era lo más importante si quería mantenerme mortal aún. Bueno, los ojos cambiantes de Luzbel también me hacían querer salir corriendo

-          Y yo que no quería pensar en vampiros -  balbuceé - Gracias por todas las noticias. Nos veremos pronto. –

Salté de mi banquillo a toda velocidad hacia la puerta, por eso casi me doy con el guardia de seguridad que recitaba un “bienvenidos señores” digno de un mayordomo de los siglos pasados. Él moreno de las muñequeras con puntas se hizo a un lado con una profunda reverencia dejándole el paso libre a alguien que yo ya conocía, no en buenas circunstancias.

Liam iba adelante del grupo como siempre, sus ojos lapislázuli se posaron levemente en mí sin atisbo de reconocimiento. Se detuvo sin alterar su perfecta expresión de nada observándome como si esperara que quitaran de en medio a una cucaracha para que pudiera seguir su camino sin mancharse los zapatos.

¿Eso era yo? ¿Un insecto en su camino?

La rabia bullo incontenible.

Lo hice a un lado de un empujón lanzándome escaleras abajo, ignorando las maldiciones y los gritos de sorpresa a mi espalda. Necesitaba alcanzar mi móvil para contarle a Ana que tendríamos que desaparecer de Neah Bay porque los colmilleros nos buscaban, era necesario empacar ahora e irse lo más pronto posible, lejos, tal vez a Texas o Montana donde el clima era más caliente. Por seguridad claro, según los libros, a los vampiros no les gustaba el sol.

Oh, maldición, ¿por qué no se me había ocurrido eso antes?. Era lo más sensato ¿por qué estábamos aun en mi ciudad natal?

“Porque tu aun querías saber más sobre la muerte de tu madre” la bruja habló “con ello te arriesgaste a ti misma y a todos lo que están a tu alrededor ¿Te sientes feliz de descubrir que los vampiros existen? Yo, no lo creo”

Crucé la puerta de la sala de conciertos en penumbras caminando velozmente y tratando de recuperar el oxígeno a la vez que me acercaba a casa cuando una fuerte mano en mi antebrazo hizo que me girara bruscamente.

Liam estaba allí parado… y estaba enojado.

-          Nunca vuelvas a tocarme – dijo suavemente con voz  suave e insensible que era más amnazante que cualquier grito

Tomó mi barbilla con dos dedos, apretándola  hasta que realmente comenzó a doler.

-          ¡Suéltame idiota! – chillé intentando zafarme pero él era demasiado fuerte para una chiquilla de dieciséis.

Liam siguió con sus ojos furiosos clavados en los míos como glaciares de hielo azul. Me recordaba un poco a papá, la misma mirada amenazadora fría e insensible que te congelaba el corazón.

Quise gritar.

-          Jura que jamás tocarás a otro miembro del Club como me has tocado a mí… Jura que la próximas vez que nos veas, te inclinarás con respeto… Tal vez así te perdonemos -

A la mierda con ese imbécil. Y por qué demonios me sentía tan asustada.

-          ¡Oye! ¡saca las manos de la chica! –

Alguien gritó con autoridad.

Moví los ojos hasta que pude ver a Crow moviéndose hacia nosotros con cara de protector, los hombros bien cuadrados y echados hacía atrás. El cabello rojo estaba atractivamente despeinado y un collar con puntas se ajustaba su cuello.

Vi el momento exacto en que el azul se encontró con el verde sacando chispas, y como el paso de Jean dudaba en el aire durante una fracción de segundo para finalmente detenerse.

-          Oh mierda… -

-          ¿Dijiste algo? -  preguntó Liam tan pacíficamente que se me erizaron todos los cabellos de las nuca.

No soltó mi rostro en ningún momento.

La mirada de Jean pasó sobre mí y se quedó allí. La confusión y la contradicción llenaron su rostro masculino. Él titubeó aun mirándome sorprendido, pero pude ver como el amor propio ganaba la batalla y el bajaba la cabeza sumisamente sacudiéndola de forma negativa.

¡Vamos por el amor a Dios! ¡No me dejes así Jean!

-          No… - susurró

Liam sonrió con malicia y me miró con sus ojos de hielo.

-          El precio por el favor ha ascendido, Alexis. No me hagas enojar otra vez o puedo ir con tu vampiro y decirle dónde te escondes. Siempre puedo romper tratos con los muertos –

-          ¿Qu… -

Me besó.

Fue un topón con sus labios morados que me dejo rígida en el lugar, mientras él daba la vuelta y se alejaba por donde había venido como si nada hubiese pasado. Otros miembros del Club estaban esperándolo en la puerta, con sus rostros blancos y labios coloridos parecían payasos siniestros.

Sus labios eran helados…

Las manos fuertes de Jean plantadas en cada hombro me hicieron salir del sopor. Mire su rostro lívido y vi que estaba dolorido por el beso que el miembro del Club del ataúd me dio. Pasó una mano por mi boca trazando la forma de los labios, después frotó más fuerte tratando de limpiar algo en ellos, su rostro se contraía en tensión.

Bruscamente, me rodeó con los brazos poniendo su barbilla en la cima de mi cabeza.

Lo empujé rudo.

-          ¡Gracias por venir al rescate Súperman! – rugí alejándome hacia el cuarto-casa velozmente.

Dentro Ana estaba viendo un partido de futbol en el ESPN lo que me sorprendió un poco  porque había quedado con Charlie. Ella levantó la cabeza para mirarme entrar con un pote lleno de palomitas en la mano.

Me senté en un sofá temblando de miedo y de rabia.

-          Alexis… - Jean entró a la casa dando grandes zancadas.

No lo miré porque no quise.

-          Alexis, Crow te habla – Esa fue Ana frunciendo el ceño cuando notó los temblores que me recorrín. Le levanté el dedo medio – Oooh Woa, creo que los dejaré solos chicos… No me meto en problemas de pareja –

-          Cierra la boca – le susurré

Ella hizo caso omiso de mí y se marchó dejando las palomitas sobre la mesa de centro dejándonos solos en esa habitación que de pronto parecía demasiado pequeña y claustrofóbica.

-          Alexis, yo lo siento… realmente quería ayudar, pero… pero – su voz se desvaneció – Es del Club...

-          ¡Y qué…! ¡Solo pensé que harías algo para que no me hiciera daño! Si el muy cabrón me hubiese violado ¿también te habrías quedado para mirar? –

Golpe bajo.

Levanté la cara y lo miré directamente  a los ojos con furia, Jean bajó la cabeza instantáneamente como si no quisiera enfrentarme y eso fue todo, me sentí herida y las lágrimas estallaron en mis ojos.

“y pensaste que el chico sería tu rescatador. Felicitaciones Alexis. El tío ha demostrado ser más listo de lo que pensabas” La bruja celebró sentada en un diván con una copa de mi propia sangre en su mano “Se valora más así mismo que a ti. No puedes culparlo, apenas se conocen”

-          Lo siento – repitió Jean – Sé que no es el momento para confesiones pero no me escucharás más tarde -  Se movió a la pared sosteniendo mi mirada -  Me gustas ¿vale? Quería defenderte, pero soy un jodido cobarde, he estado aquí cuatro años y jamás he visto lo que hacen ellos, así que sí, tienes razón, no tengo agallas. Soy un estúpido tonto que no te merece – Cerró los ojos y soltó una exhalación.

Las lágrimas seguían cayendo pero yo estaba seria como una estatua.

-          Vete a la mierda –

Salí disparada pasando junto a su lado evitando por pocos centímetros sus manos que quisieron detenerme en el camino. Mi cerebro colapsaba, las copas de Negranoche solo lo hacían todo más grave. Más vivido. Más intenso…

Jean solo alcanzó a atraparme en la puerta del departamento cuando tenía una mano sobre el pomo lista para girarlo y salir pitando lejos de él y sus disculpas inservibles. Giró mi cuerpo para que queramos frente a frente y… me besó.

Lo abofeteé tan fuerte como fui capaz.

-          ¡A mí también me gustas Jean!, ¡Pero justo en este momento, estoy preocupada por mi endemoniada vida y por una maldita amenaza! ¡Buenas noches! –

Salí cerrándole la puerta en la cara.

Me giré para ir a emborracharme arriba en el Macabro con todas las emociones luchando en mi corazón ¿Ira? ¿Confusión? ¿Cariño? Las tres se peleaban haciendo que más lágrimas cayeran por mis mejillas. En un momento como este, la única cosa que quería era esconderme para que nadie me encontrara nunca más… nunca, nunca más y se olvidaran de que alguna vez existí, tal vez sería más fácil así.

Me quedé mortalmente quieta cuando vi el gran salón de tocatas vacío de gente a pesar de que a esta hora la fiesta debería estar en su clímax. Había un único alto hombre pálido parado en mitad del Tenebrae observándome atentamente dentro de un traje formal.

Sonreía mostrando toda su blanca dentadura… Que además incluía colmillos

-          Hola Alexis, Tu padre te extraña mucho ¿Quieres ir a hacerle una visita? – dijo Lothaire con los iris brillando rojos.





 

4 comentarios:

  1. noooo!!me has dejado re metida en el capitulo. por fin la besa y ella lo golpea! pero en tiene razon no era el momento u.u

    AME el capitulo!! cada vez me gusta mas tu historia espero publiques pronto, quiero saber que pasa n.n
    Que andes bien,besos.

    (quierollorarparaolvidarte.blogspot.com)

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  2. Digo lo mismo que la chica JuLii.
    D E M A S I A D O
    C O O L

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  3. Gracias por sus comentarios,de verdad :)

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  4. De nada (cuan metida ajaja)
    Amé este capítulo con mi almaaaa! God, menos mal que lo seguiste. Me encanta!

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A.D.