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Gwen, Alex y yo se lo agradecemos de Corazón. A.D.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Capitulo 5 Oscuridad


5
Sangre Traicionera



18.15 PM  - Día
Faye
La puerta metálica del garaje iba subiendo muy lentamente acompañado del traqueteo de los engranes al funcionar, el hueco de la salida que se agrandaba por segundos iba dejando que la luz iluminara los cientos de coches que habían allí, haciendo que el gran aparcamiento se llenara de los relucientes destellos de la pintura impecable.
El BMW estaba listo para partir con el motor ronroneando quedamente mientras ambos, el coche y yo, esperábamos que el panel metálico dejara libre la salida. 
Sequé mi frente mojada de sudor con la camiseta y luego, viendo que el rostro de Madonna quedaba completamente arruinado, rasgué un trozo de la tela para limpiarme las manos y la boca de la sangre.
Aun saboreaba el cálido flujo contra mi lengua saliendo en cada succión
Aun veía el cuerpo tirado en el suelo, sin vida.
Había asesinado a uno de los míos, todavía no podía creer que lo hubiese hecho a sangre fría, sin vacilaciones ni remordimiento, como si fuera un verdadero Heredero de sangre pura.
Por lo menos podía alegar que fue en defensa propia, el cazador había intentado matarme por órdenes de los superiores, eso era seguro. Había entrado sigilosamente en mi habitación mientras dormía, pero el olor de su miedo me había despertado en el último momento. Ahora tenía un agujero sangrante en el pecho y el asiento de mi coche estaba hecho un asco, pero por lo menos no estaba muerta.
Cuando supe que no estaba sola, abrí los ojos en el mismo momento en que el cazador apretaba el gatillo, la bala se incrusto en uno de mis corazones, pero el otro seguía funcionando a la perfección.
Por el intento de homicidio, podía deducir que DJ se había hartado de proteger a su vampi-mascota. Ahora era tiempo de deshacerse de ella.
Maldito
La salida quedó despejada y la luz solar entró a raudales por la abertura haciendo que me tensara como una estatua contra el asiento, apretando los parpados, preparándome para quedar tan vulnerable como un bebe… Pero fue solo durante un segundo, luego recordé que los cristales del vehículo estaban tintados y que el sol no podía alcanzarme.
Otro golpe de suerte. Hoy era uno de aquellos días especialmente soleados.
Pise al acelerador haciendo rugir el motor como una verdadera bestia, el  BMW salió pitando hacia la  superficie por una estrecha callejuela de tierra que cruzaba la reserva y que llevaba de vuelta a la ruta doce y lejos de los nighttimers.
Era gracioso pensar en ellos como una especie diferente a la mía
-       Adiós Cazadores, Ahora es tiempo de ir con la familia -

18.21 PM – Día
Gwen
Parecía una ciega, literalmente.
¿A la puerta principal o a alguna de las otras?
No tenía ni la menor idea de a donde me dirigía, simplemente seguía al muy bastardo que iba adelante guiándome con su voz. ¿Quién era? Tampoco lo sabía, pero no era DJ y solo por eso el desconocido tenía varios puntos a favor.
Con una mano a cada costado de mi torso, la respiración acompasada y el estómago lleno de alimento, apenas se notaba que acababa de salir de una sala de recuperación post resucitación. Una larga ducha de agua fría, ropa limpia y dos pastillas de jabón había necesitado para borrar los sucesos del día anterior, la pesadilla con el vampiro estaba en el pasado, como también mi casi muerte, pero habían otras cosas que ni siquiera el “confinamiento solitario” pudo resolver.
Lo de Mathew era una de aquellas cosas.
También las palabras de DJ en la sala de genética.
Esos sucesos iban a la carpeta de los postergados, aquellas cosas que jamás terminarían de atormentarme, como la muerte de papá. Nunca las olvidaría, solo quedaba resolverlas en lo que pudiera…
Suspiré, si solo supiera donde buscar a Matt.
-          Derecha, preciosa. DJ no quiere verte aun -
Doblamos por otro de los pasillos.
Al oír al desconocido apreté los dientes hasta que mi mandíbula crujió. Supongo que me sentía medio-herida de deberle algo a ese médico pero no había nada que pudiera hacer para evitarlo excepto esperar para salvar al frágil homo-sapiens de la muerte.
Solo debía ser paciente, tarde o temprano el estaría en peligro, era lo que pasaba con los humanos.
Pude ver el reflejo de las luces azules en el piso por debajo de la venda que bloqueaba mi visión, pero eso fue todo. Este truco idiota era para que no supiera como guiarme dentro de los muros de la sociedad, y claro como el infierno que no funcionaba.
Iba memorizando cada una de las instrucciones que decía el guía y lo que faltaba del mapa mental se lo había sacado a la empleada que me llevó la comida mientras estaba confinada. Debían volver al sistema de adiós-a-la-memoria si querían mantener la confidencialidad de los pasillos de la Black Wings.
Este corredor era igual a los otros, podía oír perfectamente el ajetreo de las personas que lo recorrían, también  las voces de los nuevos nighttimers que vivían aquí entrenando sonaban en mis oídos a cada paso. Las  risas adolecentes, los juegos infantiles… Escuchaba  vocecillas de niños de 8 y 9 años como también las los jóvenes de 16 o 17.
Todos preparándose para lo mismo…
Otra vez, recordé mi tiempo aquí y sentí como si tuviera una roca en el estómago.
Esos habían sido los peores días de mi vida sin duda alguna. El dolor de las agujas penetrando en mis venas todos los días aún estaba fresco en mi piel, cada vez que  el aroma a desinfectante de lavanda llegaba a mis pulmones, era como si una enorme bola de demolición  golpeara  mi materia gris con recuerdos, y este corredor, por desgracia,  apestaba a Lavanda.
 Cristo, como odiaba recordar todas esas horas de entrenamiento en mi infancia, sintiendo siempre decenas de ojos escrutadores vigilando cada uno de mis movimientos, esperando a que tropezara, callera o errara en algo.
Las humillaciones de los menos talentosos habían sido horribles.
Durante un segundo, volví a ver las duras peleas contra mis compañeros para saber quién era el más capacitado para continuar y quien tendría que repetir todo el año con todo el sufrimiento y la presión. Y luego, como un flashback aterrador, vi  las filas de cuerpos de nighttimers que no habían resistido los experimentos saliendo de las salas de cirugías hacia la morgue para ser incinerados. Con cuerpos demasiado maltrechos como para hacerles un funeral.
Joder, como odiaba los recuerdos.
-       Bien, chica. A la derecha otra vez –
La voz del desconocido me hizo actuar y salir del salón de “memorias de la vida” en mi cerebro. Normalmente cuando ibas con los ojos vendados el que te guiaba lo hacía tomando tu mano o algo por el estilo, pero, bueno, yo era un caso especial. Tenía la suficiente inteligencia como para saber dónde estaba la derecha o la izquierda, y mis sentidos del oído y el tacto estaban lo bastante  desarrollados como para evitar que colisionara con un muro.
Ok,  lo admito. Era orgullo, odiaba la idea de depender de un lazarillo para moverme.
Y odiaba el contacto de los desconocidos, me hacía sentir insegura.
Y no había nada que detestara más que sentirme insegura.
Giré hacia la derecha fácilmente sintiendo enseguida el cambio. Este corredor era más silencioso que los otros, cada paso reverberaba en las paredes y por sobretodo el típico olor a desinfectante que había en toda la instalación, parecía faltar aquí.
-       Estamos perfectamente en el tiempo, ¿Quieres que aproveche para contarte un secreto, apenas nos faltan unos metros para alcanzar la salida y no deseo dejarte tan pronto -
La voz del guía me hizo dar un brinco por lo fuerte que sonó en ese ambiente de nada-mas-que-el-sonido-de-tus-pies que había en el pasillo.
-       ¿Qué?- le gruñí irritada por los flirteos.
-       Aquí vivía tu amigo, el secuestrado, y su hermanita diabólicamente guapa. Nadie se acercaba a estas habitaciones al menos que fuera para traerles la comida, todos les teníamos miedo –
Oh, mierda. Otra vez eso de Matt, Faye y la habitación subterránea. Perfecto
-       ¿Por qué? –
En ese momento sentí las manos del extraño quitándome la venda y “chan chararan”, se hizo la luz.
Había una puerta frente a nosotros de metal pintado de blanco. Alcé una ceja y miré al tipo que se apoyaba contra la pared con una expresión arrogante en los ojos castaños. Era un humano, un médico para ser exactos.
-       Porque ellos no son como el resto de ustedes – respondió con una sonrisita que decía “yo-sabe- más-que-tu”
Ya era la segunda vez que oía eso.
En ese momento me percaté de que algo andaba mal. Había un olor raro en el ambiente que neutralizaba todo el aroma a desinfectante que debería haber. Di un paso hacia la puerta sintiendo como el corazón comenzaba a latirme a mil por hora. Otro de esos presentimientos malditos como la vez que mi padre había sido asesinado. Tragué con fuerza.
-       ¿Esta es?- pregunte repudiando el temblor en mi voz.
-       Ajá –
-       ¿Faye está aquí?
El asintió estrechando la mirada.
Estiré la mano y empujé, La puerta se abrió levemente, el  hedor me golpeo con la fuerza de una bomba al igual que el terror y las náuseas.
-       Sangre… – jadeé poniéndome rígida  -  Apesta a sangre de cazador–
19.07 PM- Día
Johana.
Siguiendo la ruta 12, pasando por una de las tantas carretas de servicio y justo al lado del imponente caudal del Blue River, estaba construido el pequeño – pero no menos hermoso - cementerio de la ciudad de Ashes. Eran aproximadamente veinte minutos desde la sede principal de la Black wings hasta aquí, manteniendo una velocidad constante de setenta kilómetros por hora, pero, bueno, los cazadores no acostumbraban respetar las normas del trafico…
No era mucho tiempo de todas formas, lo que hacía más extraño que Gwen no hubiese llegado al maldito funeral.
Mientras el Padre Louis decía los votos que ninguno de los otros compañeros había querido decir, yo miraba la entrada del cementerio fulminando la verja verde-grande-metálica con la mirada. No había ni rastro de Gwen y ella tendría que haber sido traída de cualquier manera a este jodido camposanto porque era lo que se había pactado con D.J. y ese monsieur siempre cumplía con su palabra, por lo menos cuando se trataba de mis asuntos.
Ahora que lo pensaba. D.J. tampoco estaba por aquí.
La alarma se disparó desde atrás de mi cabeza, una molesta vocecilla que gritaba a los cuatro vientos: algo anda muy mal, Johana. Algo anda muy mal.
Mirando alrededor de la ceremonia, se podía notar la falta de algunos de los cazadores que deberían estar aquí, había por lo menos unas quince sillas vacías, que no dejaban de ponerme nerviosa cada vez que me giraba para escanearlas. Si mi cerebro seguía chirriando con alarma podría perder los estribos de mi humor y esa no era la idea.
Me obligué a ignorar a la voz y aparté la mirada de la entrada del cementerio hacia la guapa mujer que con la cabeza gacha escuchaba las palabras del padre Louis sentada en una de esas sillas plegables negras, en primera fila. Era una rubia belleza de test clara y físico de princesse, el tipo de mujer que hacia suspirar a los hombres a su paso y conseguía la envidia de cualquier mujer. Pero lo incomodo era que… que era una humana.
Una que no había sido invitada.
Había llegado al cementerio apenas unos minutos antes de que la ceremonia comenzase. Se había quitado las gafas azabache para revelar unos profundos ojos color caramelo enrojecidos por el llanto.   Había dicho con voz afectada al ver la multitud “Oh dios, por qué nadie me avisó que estaba muerto” y con eso se ganó un espacio en el funeral del Nighttimer.
Me había tomado un  tiempo darme cuenta de que era Dana Lake, la reportera estrella del AshesJournal y no una actriz como había pensado en un principio. Aunque tenía madera para actriz de cine dramático, ¡Dieu! ¡Solo había que mirarle la cara enrojecida y al mismo tiempo perfecta! Era la exacta representación del dolor.
Era un jodido golpe bajo saber que Tyron conocía a esa mujer, no estaba prohibido hacer amistad con humanos pero tampoco era muy bien visto - Tu proteges a los lobos marinos no haces amistad con ellos. Pero lo peor, sin duda, había sido que al ver la actitud de derrota de la reportera había quedado bien claro que entre ella y Ty hubo une profondeamitié.
O quizás algo más…
Muy bien, je l’accepte. Sí, me ponía celosa pensando aquello, no era un delito sentir celos. Pero eso no quería decir que lo iba a demostrar.
En ese momento vi un coche de la sociedad aparcando a unos metros de la ceremonia al mismo tiempo como una salvación y una maldición. La  puerta de la Van negra se abrió dejado libre el paso para que una chica de gafas Raybans negras, cabello corto y rasgos afilados, diera un salto sobre el césped cubierto de nieve.
Gwen.
 A su lado bajó D.J. con un parfait traje Armani, también con gafas negras y uno de esos comunicadores pendiendo de su oreja. Él pasó como una flecha a mi lado, sin verme siquiera, parecía… Tenso.
Cambié el peso de pie volviendo a fijarme en Gwen. La mujer caminaba a grandes zancadas con sus poderosas botas militares, los pantalones de tela negros se ajustaban perfectamente a sus piernas. Su atuendo contrastaba mucho con el de D.J. o la reportera. Ella no se veía solo elegante, se veía elegante, letal y enojada.
Danger... Algo malo estaba sucediendo justo en este instante.
Oí al padre Louis llamar a Tyron “Héroe de Ashes” al mismo tiempo que el sonido de las cuerdas que bajaban el ataúd parecía hacerse más fuerte. Sentí como si el mundo acabara de detenerse, no risas, ni llantos. No palabras ni lamentos. Nada. Solo vacío. El silencio de una pérdida que no puede ser lamentada.
Ty había sido un héroe. Pero por más que quisiera llorarlo, no podía ni ahora, ni mañana, ni jamás y todo eso mezclado con toda la tensión de los últimos reportes del aumento de desapariciones de los que me había enterado accidentalmente me estaba haciendo pedazos.
Clavé los ojos en Gwen medio segundo,percatándomedeque caminaba como si volviera de la segunda guerra mundial luego de haber estado a punto de morir. Aunque aquella analogía tenía bastante sentido si pensábamos que ella realmente había estado a punto de morir por culpa de un vampiro que además se ocupó de chuparle la sangre. Solté un ruido de exasperación mientras que todos los no-hay-tiempo-para-sentimentalismos me golpeaban duramente. Como deseaba darle un maldito abrazo a aquella perra. Agradecía tanto que estuviera bien.
Desplacé los ojos hasta clavarlos en la rubia Dana que sollozaba rodeada por los brazos de… Drew. Tanto Johns en mi vida no ayudaba  a controlar la pena que se revolvía entre mis costillas. Drew obviamente trataba de ligar con Dana, pero esto era ridículo. Simplemente ridículo y patético y molesto y un montón de cosas que las palabras “aceptables” no podían expresar. Estaba a punto de maldecir cuando el viento trajo la conversación de ellos dos, desde el otro lado del foso y bastó un solo segundo para hacer que odiara al Nighttimer. “Tyron fue asesinado…” escuché decir a Drew a la reportera.
Me alejé con los puños apretados y cada uno de mis músculos tensos por la furia. ¿Cómo el tipo podía ser tan boca floja?, ¿Cómo?
Me acerqué a Gwen que estaba a una buena distancia de la ceremonia, sin ser parte, pero tampoco desligándose completamente. Miraba fijamente el ataúd negro con el símbolo de la sociedad que desaparecía en el hueco en la tierra con deliberada lentitud. Las puntas de su cabello azul metálico brillaban levemente con la luz del sol.
“Je te l’aidit”* – se burló la molesta voz de mi cabeza.

Me puse a su lado cruzando los brazos sobre el pecho mirando también como los cazadores lanzaban rosas azules al interior de la fosa. Era una tradición de los nighttimers - una respetuosa tradición de los nighttimers.
Algo en mi interior se retorció con violencia.

“Secretos” dijo la vocecilla molesta “El secreto de Tyron que no te deja dormir”. Cerré los ojos y clave las uñas en mis palmas hasta que sangró.

-       Bonjour -  murmuré sabiendo que ella me oiría – Esta no ha sido nuestra mejor semana 
-       No tienes idea, Johana –
-      
Abrí los parpados y la miré con el ceño fruncido. ¿Era mi idea o su voz estaba demasiado sin emoción? La herida de mi palma se ensució solo un poco hasta que los glóbulos blancos repararon mi piel a velocidad sobrenatural.

-       ¿Qué está pasando Johns?, ¿Por qué tú y DJ llegaron tarde? –

Ella soltó una risa amarga

-       Tengo una pregunta mejor. ¿Quieres saber porque tu noviecito esta en ese hoyo? ¿Quieres saber la verdadera razón de que Mathew no este conmigo? –

Gwen volteó su cabeza para encararme. Su voz era fría y afilada como mis dagas, y en sus ojos no había nada, solo un extraño, escalofriante y profundo vacío… Lucia medio muerta.

-       Arrête-toi á cette instant Johns. No vengas a descargar tu mierda conmigo. Tengo mis propios problemas –
-       Problemas… - se burló casi inaudiblemente
-       ¿Qué ocurre, Gwen? s'il vous plaît. Sé que es malo… pero… Solo dímelo. 
Ella señaló el ataúd de Tyron con la cabeza.
-       ¿Quieres saber? ¿En serio? Faye les dijo a los vampiros que nosotros estábamos en el Crazy Club el día del ataque, por eso emboscaron a Tyron y a Mathew… Faye nos traicionó. Ella tiene la culpa de toda esta mierda que estamos pasando tú, yo y los demás… -
-       ¿Qué…?-
Gwen Sonrió, pero el gesto parecía más una mueca sin alegría.
-       Faye era un vampiro, Johana. Mathew era un vampiro. Y todos nosotros somos unos perfectos imbéciles que creímos ciegamenteen DJ ¿Cuántas veces te dije que ese bastardo nos estaba ocultando cosas y tu me mandaste al infierno? – Gwen pateó la nieve llenando el aire de escarcha durante un segundo – La sociedad estaba probando a los hermanitos vampiros poniéndonos en riesgo a conciencia ¿Tienes idea de lo que se siente eso?-

No sé cómo mi mano termino haciendo una llave al brazo izquierdo de Gwen. Cuando sus huesos crujieron en respuesta yo forcé aún más su codo hacia su nuca y ella maldijo fuerte y claro en medio del silencio de la ceremonia fúnebre. AL otro lado de la fosa, la reportera y Drew levantaron la mirada curiosos mientras que D.J. cruzaba la distancia que lo separaba de nosotras a grandes zancadas de sus piernas forradas de telas caras.
El brillo de la nieve  iluminaba el demacrado rostro de mi perra amiga que sonreía quedamente. Los árboles oscuros que decoraban las calles hechas de adoquines entre las tumbas se mecían suavemente con el viento gélido de esa tarde fresca. En el cuello de la cazadora de pelo negro había una pequeña marca, una espada tachada con dos rayos rusos entrecruzados.
D.J. se puso junto a nosotras con sus ojos multicolores brillando rosados y anaranjados. Aquel médico tenía ese no sé qué que te hacia dar un paso atrás a pesar de que sus mayores armas eran un bisturí y una estúpida adicción al café descafeinado Eco. Tenía ganas de golpearlo en la cara o de romperle esos malditos colmillos estéticos que con tanto orgullo exhibía ante todos, quise quebrarlos como si fueran delgados cerillos. Maldito jodido bastardo que marcaba a Jonhs sin mi permiso…
-          Antes de que comiences a gritar, Sabes bien que Johns violó las reglas de respeto a los superiores cuando salió del coma inducido. Estas al tanto de sus múltiples desobediencias que desde hace tiempo requerían un castigo que se postergó por las circunstancias y también sabes que digas lo que digas no vas  a conseguir cambiar mi decisión –
-          Tu eres un… - comencé pero Gwen se rió a carcajadas interrumpiendo cualquier intento de comunicarme con el bastardo.
De un solo tirón consiguió soltarse de mi agarre y quedar tan ordenada como si nada hubiese pasado. Se quitó las gafas de sol y sus ojos azules resplandecieron llenos de hielo hacia D.J. nunca la había visto tan molesta, pero solo rió un poco más y se encogió de hombros como si nada.
-          Tu secreto está a salvo conmigo, cariño – dijo al médico al mismo tiempo que se daba la vuelta y se alejaba en dirección a la van donde dos guardias vestidos de negro bajaban su Humer al suelo.
Se montó en ella poniéndose el casco y ajustándose la cazadora.
-          ¡Despídanme de Tyron!–
Mientras la veía alejarse por el camino de tierra que la llevaba hacia la carretera, estiré en brazo en dirección a DJ capturando su antebrazo derecho y apretándolo con rudeza. Cuando el polvo de los neumáticos de Gwen desapareció me giré hacia el hombre y lo amenacé con la mirada.
-          Espero que todo lo que Gwen me dijo sea una mentira, porque si no, estaré realmente furiosa mosieur -

3 comentarios:

  1. Gwen está rota de dolor, enterarse que su amor es un vampiro y que la emboscada fue gracias a la guarra de Fay debió de ser muy duro.

    Voy con el siguiente para ver que pasa.

    Besos.

    ~Ade~

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  2. definitivamnete gwen debe estar muy mal... su amor es un vampiro y no sabe donde esta... y por culpa de faye perdio a un amigo... seguire con el sig cap!!!

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  3. OMG!!

    pero los hermanos son herederos cierto? porque faye tenia dos corazones o yo me lo imagine??

    en todo casi gracias por el capi

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Este blog crece gracias a la opiniones, correcciones y criticas. Gracias por contribuir con nuestras historias. Gwen, ALex y yo te lo agradecemos de corazòn.

A.D.