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Este blog crece gracias a sus opiniones, correcciones y críticas constructivas. Gracias por contribuir con las historias que se aloján en este sitio.
Gwen, Alex y yo se lo agradecemos de Corazón. A.D.

jueves, 31 de marzo de 2011

Las Cronicas de los Drakes Alyxandra Harvey

Heart and Stake 





“Ellos están cerca,” murmuró. “Observando.”


“¿Corremos?”, sugerí. “¿Justo como en este instante?”


Sacudió su cabeza.

Si actuamos como presas, ellos actuarán como predadores.”

Solange siempre supo que era vampira. Y como la única vampiro nacida, no convertida, está rodeada por el peligro por todos lados – de otras tribus de vampiros que desean tener su sangre en su linaje, y de los caza recompensas que están dispuestos a destruirla a ella y su familia.

Cuando es secuestrada, dependerá de su hermano mayor, Nicholas y su mejor amiga Lucy, para ser salvada. Pero ¿podrá Lucy salvarse así misma de Nicholas, quien la tienta con cada mirada? – ¿qué será de su propio destino si entrega su corazón a un vampiro
.


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La trama de esta novela es bastante buena donde la ironía, el romance y los vampiros se mezclan a la perfección. Hay algunos problemas con la forma de narrar la última parte del libro pero en general es bastante bueno, rápido y sencillo. El romance Nicholas - Lucy es realmente atrapante y creo que es lo mejor de este primer libro sobre los Drake














Blood Feud




Ha pasado ya varios siglos desde que Isabeau St. Croix apenas sobreviviera a la Revolución Francesa. Ahora que ella está de regreso entre los vivos, ella debe afrontar la última prueba confrontando al malvado británico que la dejó morir el día que ella se convirtió en un vampiro. Eso, solo si puede controlar la atracción por Logan Drake, un vampiro cuyo mordisco es tan dulce como la venganza que busca.

Los clanes se reúnen para la coronación real de Helena como la siguiente reina vampiro, y las nuevas alianzas comienzan a formarse ahora que las desavenencias del reinado de Lady Natasha han comenzado a sanar. Pero con un nuevo enemigo en común, Leander Montmarte-un líder cruel que espera obligar a Solange a casarse con él y usurpar el poder del trono. Los clanes deben mantenerse unidos para conservar la paz que él amenaza desbaratar

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La escritura de la autora mejora mucho en este segundo libro y la inclusión de las otras razas vampíricas (Hounds, Host y Hel-Blar) lo hacen definitivamente más innovador que el primero. Logan Drake es Sexy xd Y me encanta la forma de ser de Isabeu St Croix, la princesa Hound.






Out for Blood



Hunter Will es la más joven de una larga línea de cazadores de vampiros de elite, un legado que es una bendición, así como también una maldición en la secreta Academia de los Helios-Ra, donde ella sobresale en casi todo.

Gracias a su amistad con Kieran Black, Hunter recibe una invitación especial para asistir a la coronación de Helena Drake, y por primera vez, ella ve la diferencia que hay entre los vampiros—que deben ser cazados—y los vampiros que pueden llegar a ser amistosos—o incluso más.

Cuando los estudiantes de la academia son víctimas de una misteriosa enfermedad, Hunter sospecha que están siendo atacados desde el interior. Ella necesitará a alguien en quien confiar para que le ayude a salvar el futuro de los Helios-Ra. . . ayuda que sorprendentemente viene en la forma de Quinn Drake, un muerto-vampiro maravilloso. ¿Quién dijo que el último año iba a ser mucho más fácil?

Proximamente




miércoles, 30 de marzo de 2011

Capitulo 5 Oscuridad


5
Sangre Traicionera



18.15 PM  - Día
Faye
La puerta metálica del garaje iba subiendo muy lentamente acompañado del traqueteo de los engranes al funcionar, el hueco de la salida que se agrandaba por segundos iba dejando que la luz iluminara los cientos de coches que habían allí, haciendo que el gran aparcamiento se llenara de los relucientes destellos de la pintura impecable.
El BMW estaba listo para partir con el motor ronroneando quedamente mientras ambos, el coche y yo, esperábamos que el panel metálico dejara libre la salida. 
Sequé mi frente mojada de sudor con la camiseta y luego, viendo que el rostro de Madonna quedaba completamente arruinado, rasgué un trozo de la tela para limpiarme las manos y la boca de la sangre.
Aun saboreaba el cálido flujo contra mi lengua saliendo en cada succión
Aun veía el cuerpo tirado en el suelo, sin vida.
Había asesinado a uno de los míos, todavía no podía creer que lo hubiese hecho a sangre fría, sin vacilaciones ni remordimiento, como si fuera un verdadero Heredero de sangre pura.
Por lo menos podía alegar que fue en defensa propia, el cazador había intentado matarme por órdenes de los superiores, eso era seguro. Había entrado sigilosamente en mi habitación mientras dormía, pero el olor de su miedo me había despertado en el último momento. Ahora tenía un agujero sangrante en el pecho y el asiento de mi coche estaba hecho un asco, pero por lo menos no estaba muerta.
Cuando supe que no estaba sola, abrí los ojos en el mismo momento en que el cazador apretaba el gatillo, la bala se incrusto en uno de mis corazones, pero el otro seguía funcionando a la perfección.
Por el intento de homicidio, podía deducir que DJ se había hartado de proteger a su vampi-mascota. Ahora era tiempo de deshacerse de ella.
Maldito
La salida quedó despejada y la luz solar entró a raudales por la abertura haciendo que me tensara como una estatua contra el asiento, apretando los parpados, preparándome para quedar tan vulnerable como un bebe… Pero fue solo durante un segundo, luego recordé que los cristales del vehículo estaban tintados y que el sol no podía alcanzarme.
Otro golpe de suerte. Hoy era uno de aquellos días especialmente soleados.
Pise al acelerador haciendo rugir el motor como una verdadera bestia, el  BMW salió pitando hacia la  superficie por una estrecha callejuela de tierra que cruzaba la reserva y que llevaba de vuelta a la ruta doce y lejos de los nighttimers.
Era gracioso pensar en ellos como una especie diferente a la mía
-       Adiós Cazadores, Ahora es tiempo de ir con la familia -

18.21 PM – Día
Gwen
Parecía una ciega, literalmente.
¿A la puerta principal o a alguna de las otras?
No tenía ni la menor idea de a donde me dirigía, simplemente seguía al muy bastardo que iba adelante guiándome con su voz. ¿Quién era? Tampoco lo sabía, pero no era DJ y solo por eso el desconocido tenía varios puntos a favor.
Con una mano a cada costado de mi torso, la respiración acompasada y el estómago lleno de alimento, apenas se notaba que acababa de salir de una sala de recuperación post resucitación. Una larga ducha de agua fría, ropa limpia y dos pastillas de jabón había necesitado para borrar los sucesos del día anterior, la pesadilla con el vampiro estaba en el pasado, como también mi casi muerte, pero habían otras cosas que ni siquiera el “confinamiento solitario” pudo resolver.
Lo de Mathew era una de aquellas cosas.
También las palabras de DJ en la sala de genética.
Esos sucesos iban a la carpeta de los postergados, aquellas cosas que jamás terminarían de atormentarme, como la muerte de papá. Nunca las olvidaría, solo quedaba resolverlas en lo que pudiera…
Suspiré, si solo supiera donde buscar a Matt.
-          Derecha, preciosa. DJ no quiere verte aun -
Doblamos por otro de los pasillos.
Al oír al desconocido apreté los dientes hasta que mi mandíbula crujió. Supongo que me sentía medio-herida de deberle algo a ese médico pero no había nada que pudiera hacer para evitarlo excepto esperar para salvar al frágil homo-sapiens de la muerte.
Solo debía ser paciente, tarde o temprano el estaría en peligro, era lo que pasaba con los humanos.
Pude ver el reflejo de las luces azules en el piso por debajo de la venda que bloqueaba mi visión, pero eso fue todo. Este truco idiota era para que no supiera como guiarme dentro de los muros de la sociedad, y claro como el infierno que no funcionaba.
Iba memorizando cada una de las instrucciones que decía el guía y lo que faltaba del mapa mental se lo había sacado a la empleada que me llevó la comida mientras estaba confinada. Debían volver al sistema de adiós-a-la-memoria si querían mantener la confidencialidad de los pasillos de la Black Wings.
Este corredor era igual a los otros, podía oír perfectamente el ajetreo de las personas que lo recorrían, también  las voces de los nuevos nighttimers que vivían aquí entrenando sonaban en mis oídos a cada paso. Las  risas adolecentes, los juegos infantiles… Escuchaba  vocecillas de niños de 8 y 9 años como también las los jóvenes de 16 o 17.
Todos preparándose para lo mismo…
Otra vez, recordé mi tiempo aquí y sentí como si tuviera una roca en el estómago.
Esos habían sido los peores días de mi vida sin duda alguna. El dolor de las agujas penetrando en mis venas todos los días aún estaba fresco en mi piel, cada vez que  el aroma a desinfectante de lavanda llegaba a mis pulmones, era como si una enorme bola de demolición  golpeara  mi materia gris con recuerdos, y este corredor, por desgracia,  apestaba a Lavanda.
 Cristo, como odiaba recordar todas esas horas de entrenamiento en mi infancia, sintiendo siempre decenas de ojos escrutadores vigilando cada uno de mis movimientos, esperando a que tropezara, callera o errara en algo.
Las humillaciones de los menos talentosos habían sido horribles.
Durante un segundo, volví a ver las duras peleas contra mis compañeros para saber quién era el más capacitado para continuar y quien tendría que repetir todo el año con todo el sufrimiento y la presión. Y luego, como un flashback aterrador, vi  las filas de cuerpos de nighttimers que no habían resistido los experimentos saliendo de las salas de cirugías hacia la morgue para ser incinerados. Con cuerpos demasiado maltrechos como para hacerles un funeral.
Joder, como odiaba los recuerdos.
-       Bien, chica. A la derecha otra vez –
La voz del desconocido me hizo actuar y salir del salón de “memorias de la vida” en mi cerebro. Normalmente cuando ibas con los ojos vendados el que te guiaba lo hacía tomando tu mano o algo por el estilo, pero, bueno, yo era un caso especial. Tenía la suficiente inteligencia como para saber dónde estaba la derecha o la izquierda, y mis sentidos del oído y el tacto estaban lo bastante  desarrollados como para evitar que colisionara con un muro.
Ok,  lo admito. Era orgullo, odiaba la idea de depender de un lazarillo para moverme.
Y odiaba el contacto de los desconocidos, me hacía sentir insegura.
Y no había nada que detestara más que sentirme insegura.
Giré hacia la derecha fácilmente sintiendo enseguida el cambio. Este corredor era más silencioso que los otros, cada paso reverberaba en las paredes y por sobretodo el típico olor a desinfectante que había en toda la instalación, parecía faltar aquí.
-       Estamos perfectamente en el tiempo, ¿Quieres que aproveche para contarte un secreto, apenas nos faltan unos metros para alcanzar la salida y no deseo dejarte tan pronto -
La voz del guía me hizo dar un brinco por lo fuerte que sonó en ese ambiente de nada-mas-que-el-sonido-de-tus-pies que había en el pasillo.
-       ¿Qué?- le gruñí irritada por los flirteos.
-       Aquí vivía tu amigo, el secuestrado, y su hermanita diabólicamente guapa. Nadie se acercaba a estas habitaciones al menos que fuera para traerles la comida, todos les teníamos miedo –
Oh, mierda. Otra vez eso de Matt, Faye y la habitación subterránea. Perfecto
-       ¿Por qué? –
En ese momento sentí las manos del extraño quitándome la venda y “chan chararan”, se hizo la luz.
Había una puerta frente a nosotros de metal pintado de blanco. Alcé una ceja y miré al tipo que se apoyaba contra la pared con una expresión arrogante en los ojos castaños. Era un humano, un médico para ser exactos.
-       Porque ellos no son como el resto de ustedes – respondió con una sonrisita que decía “yo-sabe- más-que-tu”
Ya era la segunda vez que oía eso.
En ese momento me percaté de que algo andaba mal. Había un olor raro en el ambiente que neutralizaba todo el aroma a desinfectante que debería haber. Di un paso hacia la puerta sintiendo como el corazón comenzaba a latirme a mil por hora. Otro de esos presentimientos malditos como la vez que mi padre había sido asesinado. Tragué con fuerza.
-       ¿Esta es?- pregunte repudiando el temblor en mi voz.
-       Ajá –
-       ¿Faye está aquí?
El asintió estrechando la mirada.
Estiré la mano y empujé, La puerta se abrió levemente, el  hedor me golpeo con la fuerza de una bomba al igual que el terror y las náuseas.
-       Sangre… – jadeé poniéndome rígida  -  Apesta a sangre de cazador–
19.07 PM- Día
Johana.
Siguiendo la ruta 12, pasando por una de las tantas carretas de servicio y justo al lado del imponente caudal del Blue River, estaba construido el pequeño – pero no menos hermoso - cementerio de la ciudad de Ashes. Eran aproximadamente veinte minutos desde la sede principal de la Black wings hasta aquí, manteniendo una velocidad constante de setenta kilómetros por hora, pero, bueno, los cazadores no acostumbraban respetar las normas del trafico…
No era mucho tiempo de todas formas, lo que hacía más extraño que Gwen no hubiese llegado al maldito funeral.
Mientras el Padre Louis decía los votos que ninguno de los otros compañeros había querido decir, yo miraba la entrada del cementerio fulminando la verja verde-grande-metálica con la mirada. No había ni rastro de Gwen y ella tendría que haber sido traída de cualquier manera a este jodido camposanto porque era lo que se había pactado con D.J. y ese monsieur siempre cumplía con su palabra, por lo menos cuando se trataba de mis asuntos.
Ahora que lo pensaba. D.J. tampoco estaba por aquí.
La alarma se disparó desde atrás de mi cabeza, una molesta vocecilla que gritaba a los cuatro vientos: algo anda muy mal, Johana. Algo anda muy mal.
Mirando alrededor de la ceremonia, se podía notar la falta de algunos de los cazadores que deberían estar aquí, había por lo menos unas quince sillas vacías, que no dejaban de ponerme nerviosa cada vez que me giraba para escanearlas. Si mi cerebro seguía chirriando con alarma podría perder los estribos de mi humor y esa no era la idea.
Me obligué a ignorar a la voz y aparté la mirada de la entrada del cementerio hacia la guapa mujer que con la cabeza gacha escuchaba las palabras del padre Louis sentada en una de esas sillas plegables negras, en primera fila. Era una rubia belleza de test clara y físico de princesse, el tipo de mujer que hacia suspirar a los hombres a su paso y conseguía la envidia de cualquier mujer. Pero lo incomodo era que… que era una humana.
Una que no había sido invitada.
Había llegado al cementerio apenas unos minutos antes de que la ceremonia comenzase. Se había quitado las gafas azabache para revelar unos profundos ojos color caramelo enrojecidos por el llanto.   Había dicho con voz afectada al ver la multitud “Oh dios, por qué nadie me avisó que estaba muerto” y con eso se ganó un espacio en el funeral del Nighttimer.
Me había tomado un  tiempo darme cuenta de que era Dana Lake, la reportera estrella del AshesJournal y no una actriz como había pensado en un principio. Aunque tenía madera para actriz de cine dramático, ¡Dieu! ¡Solo había que mirarle la cara enrojecida y al mismo tiempo perfecta! Era la exacta representación del dolor.
Era un jodido golpe bajo saber que Tyron conocía a esa mujer, no estaba prohibido hacer amistad con humanos pero tampoco era muy bien visto - Tu proteges a los lobos marinos no haces amistad con ellos. Pero lo peor, sin duda, había sido que al ver la actitud de derrota de la reportera había quedado bien claro que entre ella y Ty hubo une profondeamitié.
O quizás algo más…
Muy bien, je l’accepte. Sí, me ponía celosa pensando aquello, no era un delito sentir celos. Pero eso no quería decir que lo iba a demostrar.
En ese momento vi un coche de la sociedad aparcando a unos metros de la ceremonia al mismo tiempo como una salvación y una maldición. La  puerta de la Van negra se abrió dejado libre el paso para que una chica de gafas Raybans negras, cabello corto y rasgos afilados, diera un salto sobre el césped cubierto de nieve.
Gwen.
 A su lado bajó D.J. con un parfait traje Armani, también con gafas negras y uno de esos comunicadores pendiendo de su oreja. Él pasó como una flecha a mi lado, sin verme siquiera, parecía… Tenso.
Cambié el peso de pie volviendo a fijarme en Gwen. La mujer caminaba a grandes zancadas con sus poderosas botas militares, los pantalones de tela negros se ajustaban perfectamente a sus piernas. Su atuendo contrastaba mucho con el de D.J. o la reportera. Ella no se veía solo elegante, se veía elegante, letal y enojada.
Danger... Algo malo estaba sucediendo justo en este instante.
Oí al padre Louis llamar a Tyron “Héroe de Ashes” al mismo tiempo que el sonido de las cuerdas que bajaban el ataúd parecía hacerse más fuerte. Sentí como si el mundo acabara de detenerse, no risas, ni llantos. No palabras ni lamentos. Nada. Solo vacío. El silencio de una pérdida que no puede ser lamentada.
Ty había sido un héroe. Pero por más que quisiera llorarlo, no podía ni ahora, ni mañana, ni jamás y todo eso mezclado con toda la tensión de los últimos reportes del aumento de desapariciones de los que me había enterado accidentalmente me estaba haciendo pedazos.
Clavé los ojos en Gwen medio segundo,percatándomedeque caminaba como si volviera de la segunda guerra mundial luego de haber estado a punto de morir. Aunque aquella analogía tenía bastante sentido si pensábamos que ella realmente había estado a punto de morir por culpa de un vampiro que además se ocupó de chuparle la sangre. Solté un ruido de exasperación mientras que todos los no-hay-tiempo-para-sentimentalismos me golpeaban duramente. Como deseaba darle un maldito abrazo a aquella perra. Agradecía tanto que estuviera bien.
Desplacé los ojos hasta clavarlos en la rubia Dana que sollozaba rodeada por los brazos de… Drew. Tanto Johns en mi vida no ayudaba  a controlar la pena que se revolvía entre mis costillas. Drew obviamente trataba de ligar con Dana, pero esto era ridículo. Simplemente ridículo y patético y molesto y un montón de cosas que las palabras “aceptables” no podían expresar. Estaba a punto de maldecir cuando el viento trajo la conversación de ellos dos, desde el otro lado del foso y bastó un solo segundo para hacer que odiara al Nighttimer. “Tyron fue asesinado…” escuché decir a Drew a la reportera.
Me alejé con los puños apretados y cada uno de mis músculos tensos por la furia. ¿Cómo el tipo podía ser tan boca floja?, ¿Cómo?
Me acerqué a Gwen que estaba a una buena distancia de la ceremonia, sin ser parte, pero tampoco desligándose completamente. Miraba fijamente el ataúd negro con el símbolo de la sociedad que desaparecía en el hueco en la tierra con deliberada lentitud. Las puntas de su cabello azul metálico brillaban levemente con la luz del sol.
“Je te l’aidit”* – se burló la molesta voz de mi cabeza.

Me puse a su lado cruzando los brazos sobre el pecho mirando también como los cazadores lanzaban rosas azules al interior de la fosa. Era una tradición de los nighttimers - una respetuosa tradición de los nighttimers.
Algo en mi interior se retorció con violencia.

“Secretos” dijo la vocecilla molesta “El secreto de Tyron que no te deja dormir”. Cerré los ojos y clave las uñas en mis palmas hasta que sangró.

-       Bonjour -  murmuré sabiendo que ella me oiría – Esta no ha sido nuestra mejor semana 
-       No tienes idea, Johana –
-      
Abrí los parpados y la miré con el ceño fruncido. ¿Era mi idea o su voz estaba demasiado sin emoción? La herida de mi palma se ensució solo un poco hasta que los glóbulos blancos repararon mi piel a velocidad sobrenatural.

-       ¿Qué está pasando Johns?, ¿Por qué tú y DJ llegaron tarde? –

Ella soltó una risa amarga

-       Tengo una pregunta mejor. ¿Quieres saber porque tu noviecito esta en ese hoyo? ¿Quieres saber la verdadera razón de que Mathew no este conmigo? –

Gwen volteó su cabeza para encararme. Su voz era fría y afilada como mis dagas, y en sus ojos no había nada, solo un extraño, escalofriante y profundo vacío… Lucia medio muerta.

-       Arrête-toi á cette instant Johns. No vengas a descargar tu mierda conmigo. Tengo mis propios problemas –
-       Problemas… - se burló casi inaudiblemente
-       ¿Qué ocurre, Gwen? s'il vous plaît. Sé que es malo… pero… Solo dímelo. 
Ella señaló el ataúd de Tyron con la cabeza.
-       ¿Quieres saber? ¿En serio? Faye les dijo a los vampiros que nosotros estábamos en el Crazy Club el día del ataque, por eso emboscaron a Tyron y a Mathew… Faye nos traicionó. Ella tiene la culpa de toda esta mierda que estamos pasando tú, yo y los demás… -
-       ¿Qué…?-
Gwen Sonrió, pero el gesto parecía más una mueca sin alegría.
-       Faye era un vampiro, Johana. Mathew era un vampiro. Y todos nosotros somos unos perfectos imbéciles que creímos ciegamenteen DJ ¿Cuántas veces te dije que ese bastardo nos estaba ocultando cosas y tu me mandaste al infierno? – Gwen pateó la nieve llenando el aire de escarcha durante un segundo – La sociedad estaba probando a los hermanitos vampiros poniéndonos en riesgo a conciencia ¿Tienes idea de lo que se siente eso?-

No sé cómo mi mano termino haciendo una llave al brazo izquierdo de Gwen. Cuando sus huesos crujieron en respuesta yo forcé aún más su codo hacia su nuca y ella maldijo fuerte y claro en medio del silencio de la ceremonia fúnebre. AL otro lado de la fosa, la reportera y Drew levantaron la mirada curiosos mientras que D.J. cruzaba la distancia que lo separaba de nosotras a grandes zancadas de sus piernas forradas de telas caras.
El brillo de la nieve  iluminaba el demacrado rostro de mi perra amiga que sonreía quedamente. Los árboles oscuros que decoraban las calles hechas de adoquines entre las tumbas se mecían suavemente con el viento gélido de esa tarde fresca. En el cuello de la cazadora de pelo negro había una pequeña marca, una espada tachada con dos rayos rusos entrecruzados.
D.J. se puso junto a nosotras con sus ojos multicolores brillando rosados y anaranjados. Aquel médico tenía ese no sé qué que te hacia dar un paso atrás a pesar de que sus mayores armas eran un bisturí y una estúpida adicción al café descafeinado Eco. Tenía ganas de golpearlo en la cara o de romperle esos malditos colmillos estéticos que con tanto orgullo exhibía ante todos, quise quebrarlos como si fueran delgados cerillos. Maldito jodido bastardo que marcaba a Jonhs sin mi permiso…
-          Antes de que comiences a gritar, Sabes bien que Johns violó las reglas de respeto a los superiores cuando salió del coma inducido. Estas al tanto de sus múltiples desobediencias que desde hace tiempo requerían un castigo que se postergó por las circunstancias y también sabes que digas lo que digas no vas  a conseguir cambiar mi decisión –
-          Tu eres un… - comencé pero Gwen se rió a carcajadas interrumpiendo cualquier intento de comunicarme con el bastardo.
De un solo tirón consiguió soltarse de mi agarre y quedar tan ordenada como si nada hubiese pasado. Se quitó las gafas de sol y sus ojos azules resplandecieron llenos de hielo hacia D.J. nunca la había visto tan molesta, pero solo rió un poco más y se encogió de hombros como si nada.
-          Tu secreto está a salvo conmigo, cariño – dijo al médico al mismo tiempo que se daba la vuelta y se alejaba en dirección a la van donde dos guardias vestidos de negro bajaban su Humer al suelo.
Se montó en ella poniéndose el casco y ajustándose la cazadora.
-          ¡Despídanme de Tyron!–
Mientras la veía alejarse por el camino de tierra que la llevaba hacia la carretera, estiré en brazo en dirección a DJ capturando su antebrazo derecho y apretándolo con rudeza. Cuando el polvo de los neumáticos de Gwen desapareció me giré hacia el hombre y lo amenacé con la mirada.
-          Espero que todo lo que Gwen me dijo sea una mentira, porque si no, estaré realmente furiosa mosieur -

martes, 29 de marzo de 2011

Capitulo 4 Oscuridad



4
Desconocido


12:33 PM- Noche
Johana
La vi deslizarse por la pared hasta caer al suelo, Igual que si fuera un cuerpo sin vida.
Y en lo que tarda un suspiro, estuve junto a ella agarrándola por los hombros.
Gwen tenía el cabello alborotado y sucio, la sangre empapaba cada parte de su ropa con ese color carmesí intenso y el cuello de su chaqueta y parte de su camiseta estaban rasgados. La nighttimer no tenía los parpados completamente cerrados y por el hueco que dejaban sus pestañas, se asomaba una pequeña parte blanca del globo ocular.
La zarandeé los más fuerte que pude intentando que reaccionara, pero su cabeza se movió sin resistencia alguna, igual que si fuera una muñeca de trapo.
Comprobé su respiración, y su pulso en la muñeca, y me asusté.
Su corazón latía demasiado lento.
-        ¡Gwen!¡Abre los ojos,malheureux! *– la abofeteé tan fuerte que mis dedos quedaron grabados en su rostro pálido - ¡Fils de pute, No juegues conmigo!** ¡no puedes dejarme sola!-

Busque con la mirada a alguien, a cualquiera que pudiera ayudarme. ¡Dieu!***, Necesitaba un coche urgentemente.  Necesitaba que se llevaran a Gwen donde pudiera ser curada.
 No me importaba si era en un helicóptero o en una carreta, solo quería que la sanaran.
Si moría, la única culpable seria yo, porque yo estaba a cargo de mis chicos y cualquier cosa que ocurriera era y siempre seria por una mala decisión mía.
Por algo era la jefa…
Además, no podía perder a Gwen, ella era mi mejor amiga.
Jesús, no podría vivir si ella moría….
-       ¡Drew! ¡Ven aquí ya! – grité

El cazador apareció a mi lado con el semblante sereno pero con una mirada que dejaba bien claro que quería cumplir con lo que sea que le mandara. Era más pequeño en tamaño que la mayoría de los nighttimers, sin embargo, era igual de eficaz y un chico siempre dispuesto a obedecer.
Soltó un gruñido que era como un ¿Qué sucede? Y yo señalé a Gwen.
-       Trae el Escalade, ella necesita un medico –

Recorrió a la cazadora con la mirada despectivamente y la molestia se reflejo en el semblante de su rostro moreno.
-       ¿Que le ocurrió a Johns? Ella es la mejor  cazavampiros ¿no es verdad?, ¿Por qué esta aquí tirada?–
Le lancé una mirada asesina.
-       Ella es la mejor y siempre lo será, pero ninguno de nosotros es invencible, Drew. No empieces con tu envidia y trae el maldito coche de una vez –

Nos quedamos en silencio oyendo el sonido de cuerpos siendo arrastrados, voces masculinas y femeninas gritándose de un lado a otro, y la música de los móviles sonando por todas partes sin ser contestados.
 Dorian y Lucy, rastreaba a las sanguijuelas sobrevivientes por los alrededores para exterminar a las más posibles. Pett y Draig apilaban los cadáveres en un rincón apartado, esperando por la llegada de las furgonetas que los llevarían a los laboratorios para ser estudiados y Amelie y Zean registraban el perímetro en busca de alguna pista sobre el paradero de Mathew o Tyron, o por lo menos algo que indicara qué rayos había pasado con ellos.
Y a juzgar por las paredes cubiertas de sangre, el suelo salpicado de sangre y la basura nadando en más sangre, lo que sea que fuese de ellos, no era nada bueno.
Todo el callejón  parecía sacado del juego del miedo.
Drew enfrentó mi mirada pero luego desvió la vista a la pared posterior del callejón con la mandíbula rígida.
-       Iré, pero pon un ojo en Faye, Johana. Ella no se ve nada bien –

Echó a correr hacia  el estacionamiento sin esperar una respuesta.
Rompí mi playera e hice una venda improvisada en el cuello de Gwen, para detener la hemorragia de una vez por todas manteniendo la presión sobre las incisiones en su garganta que se negaban a cerrar. No sé porque Gwen dejó que aquel vampiro que la tenia contra la pared la mordiera, ella sabia muy bien que en los cazadores, las mordidas de sanguijuela no cerraban tan fácilmente.
Otra vez vi la imagen de Gwen y el chupasangre juntos, y tuve arcadas.
Eché un vistazo a Faye, que tal como Drew había dicho, no tenía muy buena pinta. Lamentablemente dentro de mi escala de prioridades, esa muchacha rubia y mimada por todos, estaría en el último lugar,  por lo menos, hasta que Gwen estuviera a salvo en manos de un médico.
No era nada personal. ¿Ok?
 Y por supuesto, Gwen no quedaría al cuidado de cualquier medico.
 D.J. tendría que ayudarla. Ese bastardo me debía muchos favores y ya era tiempo de cobrar algunos.
-       Resiste Gwen, te llevaré a un lugarseguro, con el mejor. Te loprometo –

 Le saqué un húmedo mechón de cabello de la frente con cariño. Ella era como una hermana para mí, estábamos juntas desde que éramos unas niñas…
-       ¡Jefa! Tiene que venir un momento–

Miré sobre mi hombro y vi a la pequeña  Amelie gesticulando en mi dirección.
-       Un momento cariño, solo dame un momento. Volveré en seguida – susurré hacia Gwen al tiempo que me ponía de pie -  ¡Draig! Ven aquí y asegúrate de que ella nos se muera en mi ausencia -

Troté hasta Amelie y Zean donde los desechos estaban esparcidos por todo el suelo, como si alguien hubiese agarrado la basura con las manos y la hubiese roseado por todas partes a propósito. Se veía algunas ratas corretear por aquí y por allí entre los restos y pequeño charcos formados por la lluvia estaban tan negros como posos.

Tragué hasta que el nudo de mi garganta pasó hasta mi estómago  porque los chicos se veían  realmente mal.

-       ¿Que encontraron? – pregunté odiando el temblor en mi voz.

Amelie se cubrió el rostro con sus pequeñas y frágiles manos pero no pudo contener el sollozo que escapó de su pecho y dejó que Zean la envolviera con un brazo de forma protectora. La voz del muchacho fue ronca.

-        Johana  – Zean señalo entre la basura.

Di un paso hacia adelante
-       No…-

Tyron. Tyron estaba tirado en el suelo con ratas mordisqueando su cuerpo.
-       Esta… -

Las rodillas me temblaron y tuve que apoyarme en el hombro de Zean para mantenerme derecha. Un par de lagrimas se deslizaron por mis mejillas porque simplemente no podía contener todo el dolor que estaba sintiendo. Era demasiado; demasiado horrible, demasiado triste, demasiado injusto.

-       Johana, traje el escalade… Por todos los Cielos. ¿Ty? 

La voz de Drew hizo que me secara esas dos lagrimas rápidamente con el dorso de la mano y me volteara hacia los tres cazadores que esperaban mi reacción. Los miré con intensidad ocultando todo el desastre que estaba quedando en mi interior.

Nop, esto era un mal sueño. Punto.

-       Zean y Drew suban a Gwen a la camioneta. Amelie; busca cualquier cosa sobre Mathew, si lo encuentras vivo o muerto, llámame ok. Necesito un minuto con Ty, luego podrán juntarlo con el resto de los cadáveres para que se lo lleven. D.J querrá verlo -

Mi voz fue mas fría y ruda de lo que esperaba pero paso inadvertido para los chicos que aun estaban atontados por la impresión… los comprendía, para mí era igual de irracional ver aquel cuerpo tan familiar tirado en el suelo.

Me quede un segundo viendo como el abrigo de Amelie ondeaba mientras ella se alejaba, luego giré sobre mis talones  y volvé a ver el cuerpo inerte de mi amor.

Ahora sí, las lágrimas se derramaron por mi rostro sin nada que las detuviera.

-       Bientôt****,Tyron. Siento no haberpodidosalvarte -

Gwen
06.01 AM - Día
Sus labios se unieron a los míos desesperados y hambrientos.
La dura arremetida de su lengua, la húmeda lucha al interior de nuestras bocas, sus jadeos mezclados con los míos.
Era único.
 Maravilloso.
Como siempre lo había soñado.
-       Mathew… No sabes cuanto te extrañé…-

Mis dedos se enredaron en el sedoso cabello de aquel hombre perfecto para impedir que dejara de besarme como lo hacia. Me robaba el aliento con sus caricias sin pudo sobre la piel desnuda que me hacían sentir dominada y vulnerable por primera vez en la vida.
Una risa gutural brotó de su amplio pecho masculino. Una risa seductora que nunca antes había oído.
Espera.Un.Momento.
Esa no era la risa de Mathew.
Abrí los ojos al mismo tiempo que empujaba a quien-quiera-que-sea lejos de mi cuerpo endemoniadamente excitado y me encontré con unos llamativos ojos verdes y un par de colmillos que brillaban en la oscuridad.
¡Santa mierda!
¡El vampiro del Callejón!

Pegué un grito que seguramente se habría escuchado por lo menos s a unas cuantas cuadras a la redonda intentando levantarme para sentarme sobre la tonta cama donde sobre la cual se supone que estaba recostada.
Y ahí descubrí que no podía mover ni un solo musculo:
Mis manos y pies estaban inmovilizados por gruesos grilletes de titanio que salían desde donde mi vista no alcanzada a divisar. Pero eso no fue lo que mas me impresionó. Apenas superé la frustración inicial del “Imposible mover mi culo” alcé la cabeza para ver donde demonios estaba.
Como era obvio, casi me atraganté de la pura impresión.
Había por lo menos unas treinta personas vestidas con batas de hospital repartidas por aquí y por allá sobre un montón de baldosas negras que cubrían la mega-gran área del suelo. Las paredes eran de un impecable mármol blanco como la cal, y el tejado estaba plagado de potentes luces amarillas que hacían hervir mis delicadas pupilas de nighttimer.
 El lugar tenía fácilmente el tamaño de un estadio de futbol y estaba atestado de computadoras, pantallas gigantes y muchiiiiiiisima actividad.
Al mirar a la izquierda, distinguí los jodidos cilindros como ataúdes de cristal, alineados uno junto a otro repitiéndose hasta donde mi vista alcanzaba, una y otra vez.  Algunos vacios y otros con personas dentro.
Y aquí vienen las noticias: Yo también estaba dentro de uno de esos tubos.
Sentí como la sangre hervía dentro de mis venas mientras lo malditos recuerdos de toda mi infancia dentro de esas urnas asaltaban mi memoria a mano armada. Todos los golpes, y las fracturas y las suplicas y los cadáveres de lo que no habían logrado soportar desfilaron frente a mi a súpervelocidad.
¡Bienvenidos a la central de Genética de la Black wings, amigos!
… Donde un montón de inútiles y tristes pedazos de mierda se convierten en una manada de sádicos asesinos…
Sin querer, sonreí con amargura.
Yo estaba encerrada en uno de esos tubos ¡oh sí!, con  el agua cubriendo todo a mi alrededor. Y si no fuera por la mascara  transparente que tenia en el rostro, las funciones de Respirar-y-ver estarían temporalmente fuera de servicio.
 Mi cuerpo estaba enfundado en una especie de Body blanco que estaba tan pegado a mi cuerpo que parecía una segunda piel.
A parte de eso, estaba tan desnuda como un mocoso recién nacido.
La gente se movía de un lado a otro. Humanos revisando datos, inyectando cosas por pequeños conductos en  las capsulas transparentes que se extendían a ambos lados de mi cabeza, vigilando a otros cazadores que entrenaban en las maquinas, obligándolos a continuar aunque sus cuerpos ya no dieran más.
No podía soportarlo, aunque dentro de mi cabeza solo había espacio para uno de los humanos. Uno muy especial que me observaba con unos ojos anaranjados y los brazos cruzados sobre su bata de laboratorio. Sonriendo.
Al ver sus dientes humanos alargados estéticamente para simular colmillos, recordé el sueño nuevamente.
Y tuve una revelación.
El vampiro Cabrón por el que me habían disparado en el hombro, era la estúpida sanguijuela que había bloqueado la vía de escape hacia el Crazy Club, es decir, que si hubiese ido por él en vez de por los otros, Tal vez habría conseguido ayuda y hubiese encontrado a… Mathew.
¡Demonios!
Vi los ojos multicolores de D.J.  Echar chispas mientras su sonrisa se agrandaba tanto que me encontré preguntando como demonios no se le rasgaban las mejillas por la tención.
Sip, ese humano con una operación para simular colmillos, era ni más ni menos que D.J.
El medico en jefe, el genetista supremo. El hijo del Líder.
Lo odiaba tanto. No había persona más asquerosa que él, sucio maldito. El que tenía la culpa de la muerte de Tyron.
Y que con un solo gesto de su arreglada mano, hizo que la mascara sobre mi cara desapareciera y yo comenzara a ahogarme por falta de oxigeno.
Por suerte, el nivel del agua bajo aproximadamente cinco segundos después de lo de la mascara y se vació lo bastante rápido para evitar que me muriera.
Cuando la jaula de vidrio se abrió y los grilletes se soltaron como por arte de magia, salté abalanzándome hacia D.J. con una reacción que se parecía mas a la de una animal salvaje saltando sobre su presa, que de un ser con neuronas que funcionaban a la perfección.
-       ¡Maldito Imbécil! ¡Tú tienes la culpa de todo esto! – Le grité con los ojos fijos en la sonrisa insoportable que aquel humano con bata blanca y cabello rizado mantenía en sus labios.

Antes de que mis manos pudieran alcanzar su garganta, unos brazos lo suficientemente resistentes para aguantar mi impulso, detuvieron mi avance a unos escasos centímetros de mi objetivo agarrándome por los antebrazos.
-       ¡Podrías habernos enviado a cualquier parte de la ciudad!, ¡Podrías hacer tu estúpida celebración en cualquier endemoniado lugar! ¡Pero no ¿verdad?!  ¡Escogiste el peor barrio de todo Ashes solo para divertirte viéndonos morir! –

Solté un gruñido animal, forcejé con los que me sostenían de los brazos, pero no conseguí nada más que dislocarme un hombro y aun así, seguí luchando por ponerle las garras encima a mi presa.
No grité. No me quejé. Jamás mostraría debilidad y menos aun con alguien como ese imbécil de D.J. en frente de mi.
Él se acercó un paso hacia a mi tan cerca que ya casi podía saborear hundir mis uñas en su maldito rostro de niño bonito… y entonces me pegó un  puñetazo en toda la nariz que me mando a ver fuegos artificiales y creó un nuevo rio en Ashes. Solo que este nuevo caudal era rojo y partía desde mis fosas nasales.
-       ¡No me culpes, Gwen! –  Gritó furioso   – ¿Crees que es muy grato para nosotros que Tyron esté muerto? -  su mano agarró mi mandíbula para que no diera vuelta la cara - ¿Sabías si quiera que Mathew vivía aquí en la Black Wings, Gwen?-

Mis ojos se dilataron y dejé de pelear contra los que me sostenían.
-       ¿Qué dices…? –
D.J. ignoró mi pregunta como si no hubiese hablado.

-        ¿Tenías alguna idea lo malditamente importante que era ese… ese idiota para nosotros? – dijo en voz más baja admirando la expresión de “me estas jodiendo”  que apareció en mi cara. Luego escupió junto a mi pie en un claro gesto ofensivo soltándome la garganta y alejándose el mismo paso que antes había adelantado – Por supuesto que no lo sabias, bebé… Tú no sabes nada -

Pestañeé repetidas veces por la impresión.
¿Mathew viviendo aquí?, ¿desde cuándo? Él nunca había mencionado que vivía bajo tierra.
Woow. Woow. Woow. Para tu tren. Yo nunca había visto la casa de Matt, en realidad, ni siquiera sabía dónde vivía…
¿Qué rayos…?
 Ningún cazador sabía cómo llegar a la Sociedad, excepto unos pocos que había probado su lealtad de formas realmente escalofriantes. ¿Pero vivir aquí?, ¿dentro de estos muros…? 
La única forma de llegar a este jodido recinto subterráneo era que ellos (y con ellos me refiero a Dj y a otros como él) fueran por nosotros a la superficie.
Y Matt vivía aquí.
Ok. Eso me dejaba fuera de combate.
-       Bromeas… - balbuceé
-       Llévensela a una habitación de recuperación, Y no quiero verla hasta el atardecer –

Me dejé caer al suelo porque entre el torbellino de ideas de mi mente, la coordinación de mis pies no era nada sencilla. Lo que me sujetaban,  arrastraron mi pesado trasero hacia la concurrida salida mientras yo miraba sin ver en realidad la difusa silueta de D.J. lanzando un montón de papeles al suelo con furia.
¿Tenías alguna idea lo importante que era ese… ese idiota para nosotros?
No, No sabía nada. Y eso me hacía pensar en cuanto sabia realmente sobre Matt.
Bien, sabía que amaba su coche, que le gustaban las hamburguesas del Burger King y prefería la lucha cuerpo a cuerpo a los rápidos finales que incluían plomo. Y  eso era todo.
En verdad, no lo conocía.
No-Lo-Conocía.
Era consciente de que me movían a través de pasillos azulados, pero el viaje a mi habitación provisoria fue nada más que una mancha borrosa en mi materia gris. Estaba demasiado concentrada en recordar las conversaciones que había tenido con mi compañero de caza durante los años que habíamos trabajado juntos y que no habían sido nada más que discusiones sobre métodos de procedimiento en cada misión, el típico ¿Estas bien? Luego de una pelea con vampiros,  y el común y corriente ¿Qué quieres comer? Después de acabar  cada jornada.
Jesucristo.
Me sentía como una tonta.
Estaba enamorada de ¿Quién?, ¿De un hombre con el cual no podían establecer una conversación normal durante cinco minutos? Ni siquiera sabía dónde vivía el chico, ¿en qué diablos había estado pensando?
Fui lanzada al interior de una habitación como si fuera cualquier cosa. Mi cuerpo goleó de lleno contra las baldosas negras y mis huesos gritaron en protesta, sobretodo la ex-clavícula rota y mi brazo dislocado.
Me incorpore a medias, agarré mi brazo malo con la mano opuesta y lo puse en su lugar.
Los huesos crujieron cuando volvieron a reacomodarse.
Toque mi garganta encontrando una especia de venda de un material extraño enrollada en torno a ella como un collar de perro. Flexible y por lo mismo, irrompible.
 A D.J. le gustaba humillarme, pero debía admitir que aun así seguía teniendo dos puntos a su favor.
Primero, D.J. Conocía más a Mathew que yo, a pesar de que yo era la que pasaba más horas de mi vida con el chico. Segundo, yo era perfectamente consciente de  que D.J. no tenía la culpa de lo que había pasado con Matt y Tyron. Nosotros como cazavampiros debíamos estar siempre preparados para las peleas. Era nuestra culpa.
Pero que lo hubiese culpado por ello era porque… necesitaba que alguien también se sintiera mal.
Y miren. Lo había logrado.
Me puse de pie  encontrándome en una habitación tan negra como boca de lobo, lo que principalmente se debía a la carencia de ventanas, al hecho de que estaba bajo tierra y a que todos y cada uno de los muros estaban pintados de color carbón. No era demasiado grande, solo lo suficiente para que callera una cama que estaba a un rincón al lado derecho de la puerta, una mesa de noche junto a la cama y una persona.
Había otra puerta al pie de la mesilla que era seguramente la que daba al cuarto de baño, y eso era todo.
Subí a la cama a gatas para luego apretar las rodillas contra mi pecho haciéndome un ovillo, y dejé que toda la mierda que sentía fuera saliendo a través de las lágrimas cristalinas que tenía acumuladas dentro de mi pecho.
Los sollozos salieron de mis labios, tan agresivos y tan crudos que sacaron las penas una a una. Mi padre muerto. Mi amor desaparecido. Un amigo perdido… Una vida que no tenía más sentido que para matar a otros. Sí. Todo fue saliendo acompañado por mis llantos
No eran cosas hermosas.
No eran cosas buenas.
Ni siquiera eran cosas felices.
Todas y cada una de las muertes que había causado en estos cinco años de servicio habían logrado que mi corazón se convirtiera en un órgano acorazado y sin sentimientos, también la muerte del único miembro de mi familia que conocía había influido otro poco en convertir la mierda en un cubito de hielo. Hasta que Mathew había aparecido un día, con sus prolongados silencios llenos de palabras que no salían de su boca, y esos ojos tan particulares que absorbían todos mis arrepentimientos.
Gemí una última vez desde lo más profundo de mi alma para luego erguirme nuevamente sobre el edredón acolchado con la mirada fija en la blanca puerta del baño.
Aspire profundamente. Sequé mis lágrimas, y en ese momento decidí que las lágrimas ya no saldrían más de mis orbes, porque no eran nada más que la debilidad en estado tangible, porque no solucionaban nada y porque tampoco ayudaban en nada.
Nunca más lágrimas.
Ni siquiera lloraría por Mathew.
Aunque eso no quería decir que iba a olvidarlo.
Los cerrojos de la puerta fueron quitados y el crujido de los goznes  me indicó que ya no estaba sola en la habitación. Pero de todas formas, no me volví. No tenía ninguna intención de que me vieran con los ojos hinchados.
-       Hola Gwen ¿Cómo te sientes? – Era la voz de Johana desde el umbral.

Cerré los ojos controlando mi respiración. No era una visita grata. Ella era la única persona que podía sacar mis sentimientos a la luz. Pero no esta vez.

-       Estoy perfectamente, ¿cuándo puedo salir de aquí y volver al Trabajo? – interrogué  con la voz gélida.

Sentí la mano de la jefa apoyarse en mi hombro, la mujer se había movido igual de rápido como siempre. Giré un poco el rostro y la miré con el rabillo del ojo para ver su expresión.
¡Sorpresa! Tenía los ojos enrojecidos como si hubiese llorado hace poco, el cabello enmarañado y la misma ropa que la Noche en el Crazy Club. Eso era una blusa a cuadros, unos jeans azul oscuro y una chaqueta también azul oscuro, solo que todo lucía un poco bastante arrugado y  olía demasiado a cerveza Corona.
-       ¿Cuánto tiempo ha pasado? – pregunté rotando un poco más el cuerpo para verla mejor.
-       Seis horas más o menos. Llevo la cuenta –
Le indiqué que se sentara en la cama palmeando el colchón a mi lado, pero ella no se movió de su sitio.
-       ¿Cómo estas, Johana? – dije suavemente.

Su carcajada fue un sonido vacío.
-       ¿Cómo crees? Monami. Parfaitement respondió  Sonriendo con ironía. Lo que me hizo saber que estaba como el infierno  - En la tarde es el funeral de Tyron y tu estarás allí, por su puesto. Alrededor de las siete cuando aún haya luz. No te preocupes por donde será, unos guapos cabrones vendrán por ti. Me encargué personalmente de eso – puso un brazo alrededor de mis hombros y se inclinó junto a mi oreja – Luego de la ceremonia podrás volver a tu casa, Gwen, lo prometo…  - susurró irguiéndose otra vez – ¡Ah! ¡Y revisa bajo tu cama! –

De pronto Johana ya no estaba a mi lado. La puerta se cerró y el sonido del cerrojo echado por fuera hizo un sonoro Clic que me hizo maldecir. Odiaba el hecho de que mi trasero estuviera atado a la habitación.
 Libertad ¿Dónde estás?
Sacudí la cabeza haciendo que mi corto cabello estilo Bob volara en todas direcciones. Me di la vuelta y gateé sobre la colcha hasta la lamparita de la mesilla que encendí con gusto. Inmediatamente el lúgubre cuarto se llenó de  esa insensible luminosidad que brindas las ampolletas.
Extraño el sol, pensé.
Me tire al suelo de cabeza y metí la mano por el oscuro hueco que había bajo la cama.
Mi mano encontró algo cuadrado que se sentía como una caja.

Al sacarlo vi que tenía razón. La cosa era más o menos de unos 20 x 15 centímetros, sencilla, hecha de pino y sin adornos. Tenía una nota en un papelillo amarillento pegado a la tapa escrito con una letra pulcra que reconocí de inmediato.
Si vuelves a asustarme de ese modo juro que te cortare los senos y te convertiré en hombre. No pienso perderte a ti jamás, hija de puta, así que será mejor que te cuides.
Alguien tiene que vengar a los chicos y no puedo hacerlo sola.
Johana.
PD: D.J. solo te salvó la vida, así que no tienes por qué agradecérselo.
-       Johana, Idiota – dije media enfadada, media divertida.

Quité la cubierta de la caja lentamente dejándola junto a mi rodilla.
Cuando miré a dentro casi me da un infarto.
La mierda brillaba con la luz de la lamparilla como si estuviera hecha de jodido diamante, platino y cosas caras. Maravillosa, no alcanzaba a describirla.
Carry estaba apoyada en un mullido colchón de paja tan reluciente como la primera vez que la había visto en mis manos, la habían limpiado completamente, y las “C” grabada en el cañón se notaba más que nunca.
Seguía tan mortífera como siempre.
-       Gracias Johana… – susurré.