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Gwen, Alex y yo se lo agradecemos de Corazón. A.D.

domingo, 27 de marzo de 2011

El club del ataúd

Capítulo 7
Martes 24 de Noviembre
 
Miré un momento hacia algún punto indeterminado entre los dos edificios grises en pésimas condiciones que tenía al frente. Los góticos que comenzaban a pasearse por esas extrañamente oscuras calles que seguían siendo sombrías aun a pesar del sol que  quedaba.
El día estaba despejado, pero el asfalto aun húmedo por la lluvia de la noche anterior.
Recordé los ojos azules y la sonrisa escalofriante y tuve un estremecimiento recorriéndome.
¿Cuánto tiempo habría pasado? ¿Dos? ¿Tres días?
La sensación que me había provocado esa mirada aun no desaparecía, ese escalofrío jugaba con mi columna cada vez que pestañeaba y era tan malditamente incómodo.
Estaba fuera sentada en un banquillo de madera, tomando una helado mientras Ana estaba dentro del Cibercafé enviando un correo a su madre desde la cuenta de una amiga.
Era… triste la forma en que su vida se había hundido tan hondo como la mía pero por razones diferentes. Sin un padre que la protegiera, Grace, su madre, había buscado trabajo en la casa Rosses. Era una mujer bonita, adicta a las drogasa quien no le gustaba pensar demasiado, así que no tuvo problemas con Demian. Ahora notaba eso, después de verlos dormir juntos.
Gente peligrosa… Las palabras de Lothaire se metieron en mi cerebro y parpadearon en frente mío como una señal de neón que invitaba a las preguntas. ¿Emilie pudó haber muerto por culpa de un mal trato con Gente peligrosa? ¿Gente peligrosa cómo quiénes? ¿Cómo… el club del ataúd?
Si mamá estuviese aquí… pensé y me arrepentí de haberlo hecho. Mis ojos picaron con lágrimas que no dejé salir por ningún motivo.
Nop, eso era pasado. Ella estaba bien muerta, punto final. No importaba cuantas lágrimas derramara, ella seguiría tan rígida en su tumba como antes.
“El club del ataúd” cantó mi mente de nuevo como burlándose de mis pensamientos. Tumba, ataúd tristemente irónico.
Me sentía extraña bajo la luz del sol, un poco más sensible, tenía comezón en los lugares más expuesto cosa que no pasaba antes. Todas esas horas que había pasado en lugares sin ventanas me pasaban factura y aun así, no podía negar cuanto había deseado estar bajo los calientes rayos solares aunque fuese un rato corto.
Suspiré estirando la cabeza hacia arriba con los ojos cerrados tratando de absorber la mayor cantidad de luz, como una planta que necesita alimentarse. Luego de dos minutos en esa posición, miré hacia abajo y vi como el helado comenzaba a derretirse chorreando mí mano, así que lamí rápidamente para no mancharme entera de chocolate.
La campanilla y un bostezo me índico que Ana acababa de llegar. La chica me miró de arriba a abajo y yo hice lo mismo. Aun no nos adecuábamos a vernos de esta nueva manera. Era extraño, como si la Novia*(BFF, mejores amigas) de toda la vida fuera otra persona, pero esa sensación era en su caso, yo me sentía casi igual que antes. Misma chica Cansada, misma chica atrapada.
Suspiré
“Puedes usar todo el maquillaje que quieras y aun así  te encontrará lo sabes tan bien”
La voz de mi cabeza se hizo oír inacostumbradamente fuerte, lo que probablemente era un efecto secundario de la exposición prolongada  a los rayos UV. Pero en el fondo sabía que la bruja tenía razón. Demian Rosses podría aparecerse en cualquier momento y reconocerme. Tenía la profunda certeza de que él podría hacer eso, de la misma forma que podía obligarme a guardar silencio aun cuando no estaba en sus garras… Técnicamente hablando.
La bruja de cabello blanco que caía has sus pies sonrió con toda esa dentadura blanca y colmillos prolongados “Claro que tengo razón” rió egocéntrica como siempre.
-          ¡Tierra llamando a Alex! ¿Estás ahí Mujer? –
Ana pasó una mano frente  a mis ojos lo que me hizo  volver al ahora: Soleada tarde sin nubes y aun así… sombría.
-          Perdón. ¿Qué dijiste? – pregunté mirándola desconcertada. Ella tenía los brazos cruzados impaciente.
-          Que vamos a comprar unos teléfonos. Él de la tienda me dijo que un poco más allá hay un puesto, donde los vendenbarabara. Pero si quieres voy yo, y tú esperas –
La miré, lo pensé y asentí.
-          Te esperó – dije. Ana me giñó un ojo.
Vi a Ana mm… ¿Harvers? Alejándose a la carrera y metiéndose en una tienda un poco más allá. Los góticos llenaban la calle ahora, algunos punks y emos también. La mayoría se metía en “los ojos del cuervo” eran un torrente más abundante que lo habitual, sin embargo, otros más se quedaban simplemente en la calle o entraban en los cafés, heladerías o tiendas de ropa que estaban dispersos e igual de disimulados que Los ojos del cuervo.
Me giré hacia la izquierda sintiéndome observada, pero solo había un grupo de chicas Emo con los ojos pintados de todos los colores. Me vieron observándolas y me miraron con curiosidad. Yo sacudí la cabeza.
“Te encontrará” canturreó la bruja pasando una larga garra curvada por una pizarra sacando un chillido de la madera. “Tú lo sabes, yo lo sé. Es solo cuestión de tiempo” Tuve que masajear mis sienes para que se callara un rato. Me estaba volviendo loca ahora. Gruñí desde el fondo de mi garganta. Perfecto, próximo refugio, un sanatorio mental.
Me puse en pie y empecé a caminar hacia donde se había perdido Ana ya que estar sentada allí sobre un charco de helado derretido no era el mejor remedio para la migraña. Había dado apenas unos pasos cuan un rostro familiar se destacó entre el caudal de gente. Era pálida y de cabello negro azabache teñido.
-          ¿Lara? – llamé a la chica.
Ella se giró hasta mirarme, frunció el ceño y luego… apartó la mirada.
Ouch.
-          Lara soy Alex… - me callé antes de terminar porque ¡Hey! ahora tenía un nuevo nombre. La tipa volvió a mirarme y esta vez trotó hasta mi captando que la llamaba a ella – Soy la tipa que conociste en esa locura de fiesta donde conseguiste el número del baterista… ¿Shadow? Tuve que cambiar mi nombre después de escaparme de …ughh… mi papi-
-          Oh joder – dijo ella jadeando con los ojos brillando por el reconocimiento – Cuanto tiempo ha pasado chica un par de días. ¿Qué te hace tirar toda tu riqueza por la borda? –
-          La vida de mierda que va con el dinero... Er… tú nunca conociste a Alexis ¿vale?, solo… a…  Alex-
Me rasqué la peluca nerviosa. Lara puso una mano contra su frente como en el saludo de un militar.
-          ¡Sí, señor! – contestó poniéndose en Firmes, luego hizo un mohín - ¿Vas a ir a ver las bandas hoy? – pregunto alzando una ceja bien depilada.
Levante los pulgares, aunque en realidad no sabía si iría, pero podrá encontrar una excusa…
-          Tal vez… -  me encogí de hombros
-          Ok. Mira, ellos son mis chicos – señaló a la pandilla que me saludo con la mano – estaremos pegados adelante porque hoy tocan unos amigos así que si te animas estaremos ahí ansiosos de verte… Umm… ojalá vallas. Un amigo quiere conocerte, un amigo muuuy Especial– Puso cara rara –Bueno debo irme ¿yap? Te veo – me beso la mejilla y corrió a sus amigos.
Un celular apareció inmediatamente después frente a mi cara, estaba lleno de calaveritas.
-          Wow, que lindo – dije mirando a Ana que fruncía el ceño
-          ¿Y ella quién es? – preguntó seriamente. Yo le saqué la lengua
-          Una amiga. ¿Ahora dónde vamos? –
Ana me tomo del brazo y comenzó arrastrarme hacia las puertas tintadas señalándolas.
-          A casa – murmuró.
Dentro del Depa de Crow, todo estaba desordenado. Rápidamente fui a arreglar la cama y ordenar un poco mientras Ana hacia la cena improvisando, rápidamente, otra vez. Ella murmuró algo sobre “Personas misteriosas” que tenía que ver con Lara pero en realidad, no presté atención. Me senté en el sillón una vez que hube ordenado todo incluyendo el saco de dormir de Crow.
Prendí el televisor haciendo Zapping.
Alguien tapándome los ojos desde atrás me hizo dar un saltito.
-          ¿Quién soy? – preguntó las voz de Jean juguetonamente. No lo había visto mucho en estos días y me atormentaba darme cuenta lo mucho que le había extrañado. Que estuviera aquí, me alegró.
-          Waaaah, el cuervo enamorado – escuche decir a Ana y a Crow maldecirla.
Me reí.
-          No sé, ¿Mi mamá? – hice una mueca de dolor al decir eso. Cambié de opción– ¿Un Zombi de ojos verdes? –
Crow soltó una risotada destapándome los ojos y esperando a que me girara. Lo hice e imité una cara de sorpresa.
-          ¡Oh. Dios! ¡Pero si es Jean, el maldito que nunca aparece! –solté y sonó más resentido de lo que quería.
-          Oh mierda. Mi nombre nunca sonó tan sensual antes. ¡Biiiiiien! ¡Te ganaste esto!  - mordió mi cuello sin previo aviso
Su lengua rozo levemente la piel y eso provoco una mezcla de grito-gemido que hizo sonrojarme y a Ana quedarse cayada mirándome con los ojos bien grandes. Crow soltó otra risa y secó la humedad que había dejado en mi piel con la mano.
-          Eso fue excitante –bromeó aunque podía ver sus ojos con una llama que no estaba allí antes. Me mordí el labio
-          Eso fue vergonzoso – le discutí.
El rio se quitó la camiseta y me la tiró en la cara. Luego se fue hacia el baño y el sonido de la ducha corriendo me dejó con la boca medio abierta medio cerrada.
-          ¿WTF? – dijo Ana acercándose con un plato con tallarines y salsa rápidamente hechos, para ella y para mí. Me encogí de hombros.
-          No haré comentarios al respecto… mmm... tal vez uno. ¡Crow es un estúpido!
Ella rió y empezó a comer.
-          Oí eso – gritó Jean desde el baño.
Ambas nos reímos ahora. Encendí el televisor mientras An servía Sprite en los vasos. Al rato salió Crow con el cabello húmedo por una ducha y con ropa limpia, se sirvió su propio plato de comida y se sentó junto a nosotras a ver al Manchester v/s el Liverpool en el CDF.
Cuando terminamos los tres suspiramos satisfechos.
-          Podría acostumbrarme a esto – farfulló Jean frotándose el estómago y lanzando un gemido de placer mirándome de reojo para ver mi reacción.
Alcé el tenedor y lo agite en el aire.
-          ¿Ana, crees que pueda bromear si le entierro el tenedor en el ojo? – pregunté
Él se rió de buena gana.
-          Ok come ojos… Bueno chicas, tengo que ir a ver cómo va el espectáculo. Hay que asegurarse de que los tipos no aburran al público – se levantó llevando el plato hasta el fregadero
-          Voy contigo –solté apresurándome para seguirle – tengo que ver a una amiga –
Ana puso los ojos en blanco.
-          Bien yo lavo. De nada por la cena. Los espero vírgenes cuando vuelvan – bromeó y se rió ella misma de su broma. Pero yo sentí el fuego de la mirada de Crow recorriéndome.
Él se puso a mi lado acercando su boca cerca de mi oído
-          Estoy seguro de que muchos quieren quitarte la virginidad – me susurró con voz ronca.
Levante la cabeza y me encontré con el ardiente jade.
Las mariposas revolotearon dentro de mí.
No protesté cuando él puso una mano alrededor de mis hombros y me guió hacia afuera, apretada contra su costado…
Otra vez, mierda. Pero la impresión pasó mucho más rápido que las otras veces. El local estaba más lleno que las otras noches y todo el mundo gritaba y saltaba para que el show comenzara pronto o simplemente saltaban porque sí. Las manos de Jean bajaron hasta sujétame de la cintura y me empujo un poco hacia adelante lo que obedecí de inmediato demasiado mareada con su agarre como para pensar.
La música comenzó luego de un “uno, dos, tres, cuatro…” La melodía y el ritmo de la canción que no escuchaba por completo despertaban cosas primitivas dentro de mi cuerpo, como por ejemplo, el deseo de golpear hasta que mis nudillos sangraran, ode  romper cosas en miles de pedacitos diminutos, o también de gritar hasta quedar sin voz y ¡ah! de…  Follar… duro y sin limitaciones.
La gente mandaba manos lascivas por todas partes no como en el Macabro. Aquí si querían tocarte de verdad resultado de las sugerentes palabras que recogía mientras avanzaba. Jadeé cuando las manos tocaron mi trasero y mis piernas repetidas veces.
Me giré para pedirle ayuda a Crow pero las palabras se me quedaron trabadas. Él estaba demasiado cerca, sus labios a unos escasos centímetros por encima de mí. Tendría que ponerme de puntillas para besarlo pero aun así…
Las verdes lagunas se enfocaron en mi rostro y me hundí en ellas, profundamente, deseando llegar hasta el fondo  no salir nunca más en la vida. Sus cálidas manos se deslizaron por mi cintura acariciando suavemente, la música hacia vibrar mi cuerpo con cada acorde de la guitarra. Ni todo el manoseo del mundo podría desviar mi atención de él.
-          Te ves hermosa así ¿sabías? – dijo bajito pero lo suficientemente alto y modulado para que entendiera sus palabras mientras recorría mi cabello negro y blanco.
El rubor cubrió mis mejillas, traicionero como siempre.
Comenzó a acercarse, sus labios milímetro a milímetro más cerca, mi respiración acelerándose casi llevándome a hiperventilar. Solo un poco más y esos suaves labios rojos llenos de promesas estarían sobre los mi…
-          ¡Hey Alex…! Oh... Uh,uh –
Crow se echó para atrás cerrando los ojos y soltando la respiración frustrada. Casi me reí de su cara pero estaba más preocupada de buscar a Lara entre toda esa gente. La encontré entre la multitud haciendo una mueca que mostraba culpabilidad.
-          ¡Lo siento! – gritó.
Asentí sonriéndole. Agradeciéndole internamente por corta el momento ¿Y si Jean me besaba y yo no sabía como responder?
Y como si la chica hubiese devuelto la cordura a su lugar, miré a Crow inquisitivamente recordando, preguntando… La bruja apareció bailando en su vestido vaporoso de seda “Vamos cariño, ambas queremos saber lo que pasa”
-          ¿Qué es un colmillero? – pregunté olvidando el casi beso que nos habíamos dado. Esta vez él no tenía escapatoria, ninguna Ana que negara con la cabeza ni nada.
Crow me miró y sus ojos se quedaron en blanco un momento, sin emociones. Luego la frustración los llenó.
-          ¿Por qué esa pregunta ahora? – protestó pero yo lo miré fijamente y me cruce de brazos enfadada.
-          No me responderás en otro momento -
El gimió como si lo hubiese golpeado. Rodeó mi cintura pero me sacudí la mano manteniendo el control de como… mi padre… me había enseñado accidentalmente. Jean puso cara de desesperación, me agarró de la mano y volvió por sus pasos hacia un lugar menos ruidoso. Fuera del salón de música y la multitud, hacia el Salón de la calavera.
Nos detuvimos en un rincón apartado, el parecía enojado de verdad y eso me dolió un poco. ¡Solo había hecho una simple pregunta!¡No podía molestarse por eso! ¡Necesitaba algunas respuestas para sobrevivir! ¡No podía ser ignorante de todo lo que pasaba! ¿Verdad?
Él se cruzó de brazos, la luz reflejada en la bola de espejos caía sobre su rostro haciéndolo brillar sus rasgos de dios griego. Pensé fugazmente en cómo hubiese sido nuestro beso pero obligué a esos pensamientos a apartarse.
-          Y bien, ¿Qué es un colmillero? – insistí poniéndome en jarras.
-          ¿Quieres saberlo? ¿Ahora? – gruñó enfadado – Bien por ti. Que te joda toda tu confusión, no me daré el tiempo de convencer a una niñita pequeña como tú, tengo trabajo que hacer –
-          ¡Entonces dilo y para! – Exclamé endureciendo los puños.
El me traspasó con su mirada.
-          Un Colmillero es un Vampiro, simplemente así. Ahora arréglatelas con el desconcierto –
Se dio la vuelta y volvió a su negocio dejándome ahí parada mirando al aire.
“Esta de broma. Tiene que estar de broma”. Eso gimió mi cerebro conmocionado, pero Jean había hablado con la verdad, lo había visto en sus ojos…
¡No!, ¡los vampiros no existen!
“¿Y quién lo dice? Niñita”
La bruja se regodeo de mi falta de credibilidad “¡Eso! ¡Desconfía!” Gritaba dentro de mi cráneo, pero maldita sea, ella tenía razón ¿Quién dice que los vampiros no existen? ¿Los libros? ¿Los devotos de Dios?...
¡Los vampiros no pueden existir! Dijo la niña que contra todas las posibilidades, tiene un padre asesino.
Crow había llamado a mi padre colmillero cuando nos conocimos ¿Mi padre era un vampiro? ¿Demian Rosses era un verdadero vampiro vivito y coleando?¿Cuán probable era eso? ¿Y cuan probable había sido que Demian matará a mamá en un principio?... eso tenía sentido, un retorcido, aterrador y loco sentido… Después de todo Emilie Rosses había sido desangrada antes de que le cortaran la garganta.
¡Gente Peligrosa! Emilie había hecho tratos con gente peligrosa, pero ¿Gente peligrosa para quién? ¿Para ella misma o para… su esposo?... ¿Y si Jean tenía Razón? ¿Si papá era un vampiro y había matado a mi madre por haber hecho tratos en contra de él?
El corte en la garganta podría haber sido para borrar las huellas de… Colmillos
¡Demian tenía colmillos! ¡Los había visto una vez cuando él estaba enojado! Asumí que era una ilusión óptica, paranoia o algo pero podría no ser solo eso y además estaban los ojos rojos y Demian no era el único que lo tenía… Lothaire… También.
¿Podrían existir los vampiros?
Sí y Anabela lo sabía.
Esa revelación llegó tan bruscamente como una bofetada que me rompió la cara. Mi mejor amiga había sabido eso y no me lo había dicho, incluso lo había ocultado a propósito… oh mierda, oh, mierda… las respuestas habían estado solo a un paso y Ana…
-          Alex, estás bien? –
An estaba allí parada mirándome fijamente igual que algunos otros que habían notado mi mirada perdida. Me tomo un segundo reponerme de la visión de ella apareciendo frente a mí. ¡Me lo había ocultado! ¿Durante cuánto tiempo?
Giré sobre mis talones y corrí afuera, lejos de la calavera de espejos, lejos de la confusión y la sensación de ser traicionada. ¡Traicionada!  La bruja se partía en dos de la risa.
Mis piernas me llevaron hacia la calle oscura, doblando por otras que no conocía, sintiendo a Ana seguirme y perderme mientras yo iba a toda velocidad por el dolor. Perdí la noción de todo, estaba cegada por la rabia en ese momento y solo me detuve cuando me percaté de que no sabía dónde estaba…
Hasta que vi el gran arco de piedra.
“Cementerio” se leía en letras enroladas y complicadas como enredaderas. Tuve pánico de donde habían terminado mis pasos hasta que me percaté de que las puertas de hierro estaban abiertas de par en par y que los góticos entraban y salían como si fueran dueños de él. Mis ojos vagaron de grupo en grupo, pensando en porque ellos vendrían a un lugar tan horripilante como este para pasar la noche, pero mis pensamientos se cortaron en el mismo instante en que mis ojos se posaron sobre un chico apoyado en la columna de piedra gris, con las manos hundidas en los bolsillos de sus vaqueros negros. El pelo rubio destellando con el brillo lejano de una farola y los ojos azules mirándome con interés.
Estaba sonriendo.
Era la misma sonrisa extraña que había visto antes.
Un miembro del Club del ataúd.


1 comentario:

  1. Su padres es un vampiro?! o.O porque crow se enojo cuando le pregunto lo que es un colmillero?...ME has dejado con intriga nuevamente.
    Me encantooo el capitulo.Publica pronto que andes bien,besos

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A.D.