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Gwen, Alex y yo se lo agradecemos de Corazón. A.D.

domingo, 27 de marzo de 2011

El club del ataúd

Capítulo 9


Miércoles 25 de Noviembre



Cuando desperté ala mañana siguiente, no hubo nada de esa confusión  reconfortante que ocurre siempre que pasa algo increíble. La realidad, y todas las extrañezas que venían con ella volvieron en cuanto abrí los ojos en medio de ese cuarto oscuro con apenas algunos rayos de luz filtrándose por la ventana circular, trazando una circunferencia en el medio del suelo que se parecía a una luna llena.
Mi espalda estaba apoyada en el colchón que era mucha más cómodo de lo que había pensado en un principio, a la altura en la que estaba casi podía tocar el techo sobre mi cabeza, pero no lo iba a intentar, estaba pintado de negro como todos los muros del ático pero también tenía escritos en rojo vino y cruces dibujadas por todas partes. Escritos en ¿Latín?
 Asustaba.
Por un momento pensé que la tinta era sangre… pero luego me convencí a mí misma de que eso era demasiado macabro incluso para unos tipos tan raros como los que nos habían secuestrado anoche solo para obligarnos a dormir en el ático de una casa vieja.
Tragando grueso asomé la cabeza hacia abajo por el costado de la cama encontrándome con los brillantes ojos de Ana abiertos mirando aire. Ella parpadeó como saliendo de un sueño  para después enfocarse en mi rostro con pesar.
-          Lo siento – dijo, su voz sonaba realmente arrepentida – Debí decírtelo antes. No pensé que Crow te lo soltaría y se iría, pero cuando llegó a la habitación aún estaba maldiciéndote. Debí decírtelo en cuanto yo misma lo creí. Yo… me merezco tu enfado -
Mi corazón se rompió, ella de verdad estaba arrepentida.
-          No es el mejor momento para culpas tontas. Ni yo misma lo creo por completo, tampoco lo descarto… solo no quiero hablar del tema, podemos hacer como que nunca mencionaron la palabra “Vampiro” y “Existen” en la misma oración y todo estará perfecto-
Me deslicé por el lado del camarote para luego sentarme  a los pies de la cama de Ana que aún se debatía internamente. El delineador se había esparcido y la peluca rosa estaba toda enredada demostrando que había sido una noche inquieta.
-          Te ves como la mierda – solté sonriendo levemente
Ella me ignoró.
-          Todavía espero despertarme atada con las cadenas. No puedo creer que hallas entrado a la casa , robado las llaves y además soltarme sin que te vieran, es todo un triunfo –
-          Créeme estaban demasiado ocupados para darse cuenta - 
Ella retrocedió horrorizada. Gimió escondiendo la cara entre las mantas.
-          Lo lamento, y-yo… ya sabía lo de tu padre y mi madre. Un mes antes de que tu madre muriera que ellos estaban juntos. No quería decírtelo porque… bueno, soy tu amiga, no la GrinReaper. no quería hacerte daño –
Me miró con sus penetrantes ojos pardos sin hacer ningún sonido. Otra vez puse los ojos en blanco.
-          Solo es una razón más para detestarlo – dije ocultando toda la pena.
El sonido una puerta abriéndose y pasos nos cortó a ambas. Nos dimos la vuelta al mismo tiempo justo cuando el chico de la noche anterior entraba y nos hacía… una reverencia.
Miré a Ana y vi que se preparaba para soltar un comentario pero en el último segundo se lo tragó.
Finalmente dijo “Hola” y yo la imité.
-          Pueden irse –dijo el chico con unos labios bien pintados de morado -  Ningún colmillero los buscará hasta la noche y Liam dice que volverán solas cuando sea el momento. No vengas a buscarnos de día porque no nos encontraras -
Mi cara debía haber sido bastante impresionada porque el chico hizo una mueca
-          Siento lo de anoche. Ophelia está un poco… enferma. Les deseo un tranquilo amanecer y espero verlas otra vez –
-          Primero al baño – murmuré pero An me ignoró por completo
Ella avanzó hacia la salida sin responder apartando al freak a un lado como toda una tipa ruda. La seguí bajando la mirada porque sabía que el extraño me observaría, pero cuando él murmuró un “Te veré pronto” le lancé una mirada siniestra negando con la cabeza.
Luego desendí por las escaleras.
Jamás volvería, ¡Mierda! lo más probable era que nunca en la vida volviera a escapar sin rumbo, todo para no encontrarme con tipos como aquellos, aterradores y locos a más no poder…
Me detuve en medio de los escalones, preguntándome…
Pero cuando miré sobre mi hombro nadie nos seguía. La segunda planta estaba desierta y todas las ganas de preguntar sobre mi madre se fueron en ese aplastante silencio.
Ana estaba junto a la puerta principal esperándome con las manos cruzadas sobre el pecho. En la primera planta no había ninguna señal de que en la noche hubiese habido gente, solo quedaban un par de muebles desvencijados y el cuadro de una cruz de plata con cintas de plata rodeándola, era tan complicada con sus diseños que definitivamente no iba con el lugar. Hasta el marco era de dorado lo que la hacía resaltar más en la habitación en estado de ruinas.
-          Ninguna señal de vida – dijo Ana mirando el recibidor vacío – Es como si se los hubiese tragado la tierra –
Maldije por lo bajo
-          No hables, ahora siento como si anoche hubiese hablado con un cadáver por tus comentarios –
Sonreí cuando nuestras miradas se encontraron y ambas salimos hacia la luz del sol. No podía describir la sensación de felicidad que me envolvió cuando salimos de esa casa, pero no duró mucho. Algo apretó mi corazón en un puño. El sentimiento de estar siendo vigilada.
Al doblar por una esquina, miré una última vez por sobre mi hombro a la vieja casa.
Podría jurar que unos ojos azules me estaban observando.
Apreté el paso empujando a Ana también, la sensación de frio recorriéndome fue casi una advertencia. La bruja pareció con sus lindos labios rojos guiñándome un ojo “Van tras de ti” decía regodeándose. Tomé la mano de Ana y corrimos lejos.
Mientras Ana me guiaba por calles que en mi vida había visto, pensaba en que jamás había visto gente tan malditamente aterrorizante en la vida. Si los vampiros existían y el Club del ataúd se metía con ellos, entendía porque los Oscuros les temían.
Yo había vivido con un vampiro dieciséis años completos.
Tú nos necesitaras… Oh, bien, como sea. Ni muerta los iba a necesitar. Podría morir por necesitarlos.
El tipo solo dice mentiras. Mentiras, patraña y realmente no sabe todo eso que dijo cuando hablábamos en la cocina. Uh, uh, Nop. Fue solo mi imaginación, la presión… el estrés.
Yo no escuche mi nombre verdadero de Liam.
Torcimos a la derecha y de pronto  íbamos entrando en Los ojos del cuervo, dejando atrás todo lo que acababa de ocurrir como si fuera solo un mal sueño, aunque aun Ana y yp estábamos despeinadas, soñolientas y tensas.
Como siempre pasaba en las horas diurnas. El hall/Salon de la calavera  estaba notablemente menos concurrido que en la noche. Cuando llegamos al cuarto-casa nos encontraos sin luces, la radio apagada y sin presencia de gente viva por aquí. Era alrededor de las dos de la tarde así que Crow tendría que haberse ido hace poco.
Sentí como se formaba un nudo de lágrimas en mí garganta. Él estaba enfadado conmigo, quizás ni siquiera había notado la ausencia.
¿Y por qué me importaba?
Me apoderé del cuarto de baño que era ducha y guardarropa integrado. Di el agua calientey esperé sentada en el inodoro mientras el aire se iba llenando de vapor.
¿Vampiros?
Me negué  a pensar en eso en este momento. Necesitaba una buena ducha, comida y algo para distraer la mente. Tenia que tomarme un Break,Luego arreglaría las cosas con Jean, si es que me daba el valor.
Crow no llegó esa noche, lo que logró bajar mi autoestima unos buenos puntos.
Al día siguiente, realmente no tenía ánimos para nada, me negué a contarle las cosas a Ana así que lo único interesante que hice aquel día fue comer y dormir con la misma ropa que tenía puesta. Dentro de mi cerebro no había posibilidades de que usara la camiseta de Jean, sería como clavarme una estaca en el pecho, irónicamente hablando
Pasó como una semana así. Jean llegaba a altas horas de la noche/madrugada y se iba cuando aún estaba dormida… o simplemente no llegaba y punto. Ana solo me miraba jugando con la comida o fingiendo ver la televisión, pero no hacia ningún comentario seguramente esperando a que yo me abriera a ella por cuenta propia.
No salí durante días, mi cerebro estaba demasiado perdido en imágenes de  mi madresonriendome, Crow marchándose de vuelta al Tenebrae herido, papá y muy a mi pesar, con colmillos. Seeeh, la bruja loca estaba haciendo sushi con mi cerebro.
-          Necesito ir a ver a mi madre – solté por fin como al sexto día de depre*(depresión)Cuando estábamos cenando como a las siete de la tarde un típico día viernes.
Ana levantó la cabeza, su mandíbula colgaba floja.
-          ¡Hablas!  Juré que los ratones te habían comido la lengua… o los chicos Zombi si viene al caso - bromeó sonriente.
Si quedara algo de sentido del humor en mí, me hubiese reído. Sin embargo lo único que hice en ese momento fue tirar los restos de mi comida al basurero y fregar el plato con rapidez.
-          Tengo que ver a mi madre –repetí corrí al baño a ponerme la peluca pintarme un poco y ya. Cuando salí otra vez Ana sonreía feliz de la vida, ella silbó al verme y señaló la puerta.
-          ¿Recuerdas a Charlie él tío guay del Macabro? – soltó mientras cruzábamos por entre todos los que ingresaban al Tenebrae para una nueva tocata nocturna.
-          ¿El que te hacia ojitos y miraba tu culo cuando estabas bailando? – pregunté
-          Ese mismo… bueno, lo llamé mientras estabas en el baño y va a llevarnos en su motocicleta, él y un amigo que tienen el turno libre hoy –
Me detuve justo en medio del Hall girándome para quedar cara a cara con ella…y la abracé.
-          ¡Quiero besaaarte Novia! – exclamé apretándola con cariño
-          ¡Eww!, me gustan los hombres, Alex… ¡lo nuestro no va a funcionar! –
Devolviéndome el apretón, Ana tiró de mí al atardecer y tal como dijo dos motocicletas “Humer” nos esperaban junto al arcén. Ana saludó a los tipos efusivamente y luego me presento al amigo de Charlie, Shadow y casi me desmayo cuando lo reconocí como el baterista que le gusta a Lara.
-          Tu amiga es… Wow – soltó y yo me reí de buena gana sintiendo como mis cuerdas vocales se regodeaban felices por al vibraciones. Hace días que no me reía.
Un poco de sol, un poco de espacio y podría recuperar el sentido del humor, Excelente.
Me encaramé en la parte de atrás de la moto negra aferrándome bien fuerte a la espalda de Shadow y rezando por no tener un accidente. Ana me guiñó un ojo desde la moto de Charlie y cuando ambas bestias aceleraron, gritó.
-          ¡Me lleva el diablo! –
El sol estaba oculto tras las nubes que anunciaban lluvias próximas, el viento era frio y azotaba mi cabello blanco que se asomaba bajo el casco de la moto. Las figuras en el atardecer pasaban como borrones difusos por la velocidad a la que recorríamos las calles de NeahBay.
Era un momento de libertad pura, con Anabela gritando extasiada  a mi lado junto con Charlie. Bebí de él como si fuera el elixir de la vida. Lo necesitaría para después, mi conciencia lo advertía
Diez minutos después, antes de poder disfrutar demasiado,los cuatro estábamos dentro del pequeño, poco conocido, pero lujoso cementerio de la ciudad. Frente a la tumba de mi madre dejé un ramo de lirios en su lápida de mármol y me arrodillé apoyándome contra la fría superficie. Las lágrimas caían por mis mejillas. An tenía una mano sobre mi hombro y lo apretaba tratando de reconfortarme en vano.
Los chicos esperaban a una buena distancia para no entrometerse en lo que no eran requeridos.
No pensé que fuera tan duro volver a este lugar que no había visitado desde la ceremonia del entierro hace tres meses. El dolor que permaneció oculto y bien tapeado todos estos días, rompió todo el camino para derrumbarme sobre la lápida. Casi desgarró las flores que llenaban los jarrones junto a la tumba solo porque sabía que eran de Demian, un regalo de Demian para una mujer muerta bajo sus colmillos…
Vampiro o Humano él me había robado a mi madre…
¡Lo odiaba tanto! ¡Odiaba todo esto!
-          Alexis, sé que no es el momento pero si nos quedamos más tiempo Charlie y Shadow pueden sospechar sobre quién eres –
La voz de Ana sonó por encima de mi cabeza pero fingí no oírla. Necesitaba un poco más de tiempo antes de volver a la casa vacía, o con un Crow enfadado a quien deseaba cerca más de lo que quería admitir. La noche caía sobre nosotros y el aire fresco mecía las ramas desnudas de los árboles del  cementerio que por alguna razón permanecían igual en invierno o en verano.
Sin follaje, tristes, débiles.
Vi a mi madre de nuevo, en la tina, con los ojos abiertos llenos de sufrimiento y una expresión de horror congelado perpetuamente en su rostro.
-          No sabes cómo me duele que no estés aquí… - susurré
Leí la inscripción de la placa de granito y sentí la ira llenándolo todo.
Emilie Ángel Rosses 1979 - 2010
Devota madre, esposa y talentosa mujer.
“Los susurros del cielo me llevaran a casa”
La última frase era una de sus canciones, una que precisamente hablaba sobre la muerte y que durante nuestras últimas semanas juntas, había cantado día tras día antes de que me fuera a dormir.
“Triste, triste Alexis…” se burló la bruja “Cuida tu cuello”
La mano de Ana en mi hombro se tensó.
-          Hora de irse – siseó levantándome  a la fuerza. Me sacudi la mano de encima pero ella apunto hacia la entrada.
Casi me desmayo allí mismo, o me pongo a gritar o… algo  estúpido.
Demian entraba al cementerio junto a Lothaire y algunos otros de sus escoltas. Vestía uno de sus impecables trajes de Gucci esta vez, con unas gafas de sol protegiendo sus ojos de la oscuridad. Llevaba un ramo de rosas blancas en su mano derecha y aun no nos había visto aparentemente
-          Vámonos –rugí en un tono bajo secándome las lágrimas con el dorso de la mano.
Después a llorar, me reprendí. Despidiéndome de la lápida acariciándola suavemente con los dedos
Ana y yo corrimos hacia una escultura de un ángel negro llorando que no estaba tan lejos, nos ocultamos tras él, su pedestal era lo suficientemente alto para mantenernos fuera de vista y seguras. De pronto sentí que haberle traído flores a mi madre era una estupidez, el ramo de lirios aún estaba allí descansando sobre el marmoly obviamente no lo había traído mi padre. Él le traía Rosas blancas, siempre.
Demian y sus guardaespaldas llegaron a la tumba e inmediatamente se pusieron en tensión. Seeep, habían notado perfectamente las nuevas y frescas flores que habían sobre la tumba.
Ana me miró con los ojos bien abiertos “tenemos que irnos” esbozó.
“Lo sé, pero quiero escucharlo” contesté usando el mismo método solo por si los súper oídos vampiros decidían estar atentos.
Demian Rosses murmuró algo en el oído de Lothaire y este asintió apartándose unos pasos y apartando a su equipo también dándole especio al jefe.
Rosses se apoyó sobre una rodilla y comenzó a murmurar algo, en otro idioma que yo reconocía… ¿En latín?
No eran palabras al azar entendí poniendo más atención. Era una especie de nana arrullador, como una canción de cuna. Las frases incomprensibles rimaban todas a la perfección y el sentimiento que transmitían era cálido, tierno… tal vez ¿Amor?
Demian fue dejando las flores una a una en los jarrones y solo  se quedó con la última mientras se ponía de pié y cesaba de cantar. La llevó hasta su boca besando suavemente los pétalos inmaculados.
-          Nunca debí contarte, mi amor. Te pido perdón por eso –
Dejó Caer la rosa blanca sobre el ramo de lirios que yo le había puesto.
-          Pero Alexis será convertida de cualquier forma, ese es su destino y ni siquiera tú, mi rosa blanca, pudiste impedirlo –
Lanzando un beso al aire, mi papá se giró y caminó hacia la salida seguido de todos sus guardias. No hubo tristeza en sus palabras, solo fría arrogancia.
-          Convertirme... – repetí mirando a Ana que se había quedado pasmada en el sitio. Ella jadeó sin habla con los ojos clavados en los míos llenos de miedo.
-          ¡Él quiere convertirte en Vampiro! –chilló.
“Las cosas no son tan simples como creías” cantó la bruja burlonamente. Mis ojos estaban clavados en la figura distante de Demian que montaba en una limosina junto a los guardaespaldas. Charlie y Shadow estaban de pie junto a las motocicletas. Sus rostros estudiando la partida del gran colmillero con atención.
¡No sabes lo que ha sido pactado! La voz de Liam se repitió en mis oídos, junto a sus ojos helados.¿De verdad estaba pasando toso esto? ¿Era posible que esto fuera real?
Miré la cara anonadada de Anabela, a sus profundos ojos color pardo viendo mi propio reflejo en ellos.
¿Mi madre pactó para que no me convirtiera en un vampiro?
¿Yo tenia la culpa de su muerte?


1 comentario:

  1. cada vez me gusta mas tu historia! me encanta! espero publiques pronto me has dejado con la duda.
    que andes bien.

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A.D.