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Gwen, Alex y yo se lo agradecemos de Corazón. A.D.

domingo, 27 de marzo de 2011

El club del ataúd



Capítulo 3




La calle pobremente iluminada parecía un vertedero apestoso, húmedo y para nada acogedor, además el lugar perfecto para dos “recién fugadas de casa” que necesitaban ocultarse de los posibles perseguidores. Anabela era como una sombra muda que se perdía en la oscuridad, con la capucha negra camuflando la mayor parte de su reluciente cabello rubio excepto unos mechones que caían por delante.El maquillaje casi tapaba la inflamación en la mejilla.
Casi.
Anabela no iba a hablar de eso. Los problemas con Grace, su madre, estaban según sus propias palabras ‘fuera del alcance de una amiga’ aunque fueran provocados por mi culpa. En nuestro caso, Ana estaría más segura a kilómetros de la casa Rosses. Grace era una mujer guapa pero que debido a las drogas, era violenta con su hija. Solo faltaba un reproche de Demian para que la mierda estallara. Como hoy.
El silencio que había entre nosotras era demasiado incómodo y demasiado absorbente. No podía hacer otra cosa más que seguir los pasos de Ana, con cuidado de no romper ese maldito silencio que nos rodeaba a ambas.Me sentía como la peor amiga de la historia.
De repente mi pié se hundió en una cosa pegajosa y húmeda que empapó hasta mis tobillos. Solté una maldición que rebotó en los muros de concreto que se elevaban a ambos lados de la calle y que hizo eco en todas partes. Ana se dio la vuelta clavando sus ojos pardos en la humedad de mis vaqueros y… se… rio…
-          ¡Ew…! – gruñí fulminando a la chica con la mirada – ¡NO TE RÍAS! ¡No es gracioso cuando te pasa a ti! –
Ana rodó los ojos y su risa/hipo se hizo más fuerte y molesta
-          ¡Pero a mí no me pasó nada! –  exclamó entre risitas
Puse los dedos en forma de pistola y “disparé” en su dirección. Ella me esperó con las manos en los bolsillos de su canguro, su boca sacudiéndose por la carcajada.
-          Dime donde vamos y te dejo reírte todo lo que quieras –
Ana esbozó una sonrisa.
-          Solo vamos a ver a un amigo – respondió quitándole importancia.
Hice un sonido de frustración y la dejé atrás recorriendo los escasos metros que nos separaban del centro deNeahBay. Entramos en medio del gentío, el bullicio y los taxis, y por poco me doy con una señora gorda que llevaba un cargamento de bolsas colgadas en sus brazos. Con la llegada del Hotel/Casino/Discoteca After-Darkconstruido por la empresa de mi padre, la ciudad había crecido un montón. Muchos bosques fueron talados para construir tiendas nuevas, el puerto creció y se llenó de yates de familias las ricas que se instalaron en la ciudad.
Ugh… los Makah no fueron felices cuando les mostraron los planes aprobados para reducir el tamaño de la reserva, pero ¿Quién toma en cuenta a los nativos…?
Anabela me pasó a velocidad luz moviéndose entre la gente sin chocar con nadie, lo que era muy diferente a mi caso, porque, mierda, moverse entre toda esa gente era un verdadero reto y yo iba dando tumbos como la perfecta representación de una bola de pinball.
Fue toda una misión imposible no perder a la chica en medio de todas esas luces, tiendas, descuentos y caos, pero después de un rato de caminata, ella hizo parar un taxi y me hizo señas para que la siguiera. Anabela le dijo al tipo algunas palabras que no alcancé a oír y me lanzó una mirada de culpabilidad.
-          ¿Dónde vamos? – pregunté de nuevo deseando que el taxista me dijera algo.
Ana se encogió de hombros y se mordió el labio.
-          Donde un amigo –
El taxi se fue en dirección sur manteniéndose siempre por las calles principales,  no tenía idea de a dónde iba, la mayoría de las avenidas en las que doblábamos eran desconocidas para mí. Los anuncios decoraban los edificios, las tiendas abiertas, los Starbucks llenos de tipos trabajadores y los McDonald con adolescentes deseosos de comida chatarra incluso a estas horas.
Ana escribió un texto en su móvil y yo tuve que distraerme estudiando las manchas de vaca en la tapicería de los asientos para no espiar.
Torcimos en la esquina de las tiendas Zara y de pronto toda la gente normal desapareció. Era solo gente vestido de negro, morado y rojo con mucho cuero y sombra de ojos negra. Parecido al estilo de An. El coche se detuvo frente a una construcción con luces burdeos que iluminaban la acera. Las letras carmesí eran al estilo cursivo sobre la amplia puerta doble de cristales tintados y decía “Los ojos del cuervo”
Ana le pagó al chofer y me empujó para que bajara un poco molesta
-          Alexis, solo confía un poco en mí. Soy tu mejor amiga, no te voy a llevar a ningún lugar peligroso–
Me dio un codazo en las costillas y se perdió en las profundidades de la tienda.
Barajé la posibilidad de salir corriendo pero cuantas probabilidades tenía de volver a casa si no sabía dónde demonios estaba. Además, todos esos ojos con demasiado delineador que me observaban me ponían los pelos de punta.
El taxi aceleró y desapareció por una esquina.
Inhalé profundamente y entré.
La luz al interior era extrañamente purpura-rojiza había una bola gigante colgada del techo con forma de calavera y miles de pequeños espejos cubriéndola completa. Estaba al interior de un pequeño Hall que tenía dos escaleras; una a la derecha y otra a la izquierda que daban a dos puertas grandes. Las paredes eran de un profundo negro, tan negro que llegaba a ser azul… parecían como si fuera a absorberte si te acercabas demasiado.
Habían muchas más personas de las que esperé en un principio, si es que se lo podía llamar personas a todos esos chicos zombi que conversaban animadamente. También me tomo por sorpresaque  a pesar de que el lugar erasolo el “recibidor” era mucho más grande de lo que me cualquier persona se hubiese esperado en un barrio como este.
Había chicos sentados en sofás color vino estilo victoriano junto a una pared donde habían expendedoras de una marca que en la vida había visto, otros subiendo o bajando las escaleras cubiertas de alfombras rojas y otros tantos entrando por una gran puerta entre las dos escaleras.
Ana estaba al pie junto a la puerta central iluminada por otro cartel de neón que decía “Tenebrae” me miraba con cara de aburrimiento, casi me rio cuando ella estiró el dedo índice y me hizo señas para que fuera con ella. 
Los tíos freaks que estaban alrededor asustaban, eran un montón de cuero,  cabello teñido y ojos de colores inimaginables, y verdaderamente se veían siniestros. Lo ojos del cuervo era como “La tierra de los Góticos” con rojo y negro en abundancia. Vale, no tanto como la tierra de los Goth, también pude distinguir algunos Emos y unos Punks paseándose en todo su esplendor riéndose a carcajadas.  Carcajadas que asustaban como todo lo demás.
Resistí el impulso de alzar una ceja.
Has entrado al mundo de los Freaks
Cuando llegué junto a Ana no tuve tiempo para hacer preguntas, la tipa me agarró bruscamente de la mano y me metió dentro de las profundidades del hueco negro antes de que pudiera hacer una maniobra “correr-muy-lejos” y una vez adentro las posibilidades de escuchar o ser escuchada descendieron a cero.
Estaba hasta el tope de gente bailando, saltando y haciendo cosas extrañas en la oscuridad al ritmo de la música de una banda en medio de un escenario que era como una copia exacta a Marilyn Manson… ahh y había maaaaaaaaaaaaaás cuero.
-          ¡No te asustes!, ¡no te van a morder! -
Ana me miró sobre el hombro, apretó la mano fuerte y comenzó a guiarme entremedio de toda esa gente sudada hacia ¿Quién demonios sabe? Las luces seguían siendo purpuras, azules o rojas, o las tres  a la vez, y la música estaba tan alta que me felicite por haber escuchado a Ana gritar.
Mientras cruzábamos por la multitud, sentí manos en donde definitivamente no deberían estar. Lo que consiguió que me retorciera como un gusano para evitar los manoseos lascivos. Por suerte Anabela me saco de toda esa orgia antes de que me volviera a golpear a alguien,fuimos hacia una puerta roja brillante y Ana se dio la vuelta para articular: Mi amigo.
Hice una mueca.
Toco dos veces e inmediatamente la puerta se abrió dejando visible una linda habitación de paredes negras y luz normal.En el umbral apareció un chico alto de cabello rojo y ojos verdes que nos miró con curiosidad hasta que vio a Anabela saludándolo tímidamente
-          ¡Hey! - dijo indicándonos que fuéramos dentro.
Fue un alivio salir de toda esa locura de allá afuera cuando el tipo cerró la puerta tras nosotras. La calma y la suave música de violín que había en la habitaciónhizoque soltara un suspiro de alivio que duró solo hasta que recordé a mamá y su amor por el violín.
Ah, mamá como te extraño… pensé
No me importó estar con un desconocido, apoyé mi espalda contra la puerta y me deslicéhasta que mi lindo trasero chocó con la alfombra negra. Más negro, gruñí mentalmente cerrando los ojos y tratando de olvidar que me había fugado de casa, que An había sido golpeada y que más tarde tendría que escabullirme de vuelta a la habitación y Cárcel en casa.
Solo estaba aquí,en un lugar desconocido, justo a ahora.
-          Tu amiga no parece muy a gusto por aquí – dijo la voz masculina demasiado cerca.
Abrí los parpados y me encontré con un lindo par deojos verdes que me observaban con preocupación y diversión en partes iguales. Él esbozó una media sonrisa torciendo un poco los labios lo que le dio otro tipo de belleza a sus rasgos masculinos.
-          Hola – dijo suavemente acuclillado frente a mí con las manos sobre los muslos cubiertos por pantalones negros – Soy Jean, pero todo el mundo me dice Crow, ¿y tú eres…?-
-          Alex… Alexis Rosses –
Él asintió con la cabeza
-          Hija del tipo duro de Demian ¿cierto? Debe ser complicado convivir con un colmilludo como él –
Se puso de pie y me tendió una mano para ayudarme a levantarme, la que acepte porque el tipo era amable y porque era… lindo.
-          ¿Colmilludo…? – pregunté
An se acercó furtivamente y puso una mano sobre el hombro del tipo. Cuando él la miró, ella negó con la cabeza.
-          ¡He, he, he! Tiempo fuera – dije cruzándome de brazos – ¡Aun estoy aquí y quiero saber! –Le dedique a Anabela una expresión de completa irritación, lo que ella ignoró fácilmente.

-          No, niña. Más tarde hablamos de eso –
Crowse dio la vuelta y perdiéndose en una esquina de la habitación con An pegada sus talones.
¿Niña?
Por favor, tenía apenas un año menos que Ana (once meses exactos). ¡No era una niña!
Hice un mohín mientras daba un paso hacia adelante irritada por lo de niña. ¿Acaso me veía como una niña? Lo dudaba.
Desde donde estaba solo se veía una cama con cadenas colgando del techo como adorno, pero si me movía un poco hacia el costado… el pasillo se abría con forma de L.
Le lancé una compungida miradita a la puerta y después me deslicé hacia el interior de la “casa”. Esa L otra vez era más grande de lo que había pensado. Habían tres sillones rodeando una mesita, una televisión de plasma apoyada contra el muro de al fondo y una cocina americana al lado opuesto con un montón delosa sucia en el lavaplatos. También había una puerta pequeña y blanca que pensándolo lógicamente, tendría que ser un baño.
El tipo/Jean/Crow, estaba en la “cocina” lavando, limpiando y hablando con Ana algo que parecía privado e importante.
¿Meterse en medio o descansar un rato?
Me incliné por lo segundo y luego se echarle una mirada al sofá me decidí por la cama negra. Arrastré los pies hasta allí y me dejé caer sobre la inesperadamente mullida colcha tirando la mochila al suelo y admirando las ataduras de cuero que salían de las puntas de las cadenas. La mierda, aunque aterradora, era interesante y sentí una punzada de curiosidad porque no tenía idea para que se usaban.
No me iba lo de negro, sobre más negro que era lo que más destacaba por aquí, pero si me gustaba la música gótica, las tinturas de pelo colores pastel y los piercingcomo el par de argollas plateadas que Crow tenía en la ceja izquierda.
Y sí,también me gustaban las cadenas.
En la forma en que estaba recostada se veía la puerta y por un segundo me entretuve pensando que la fiesta allá afuera era genial a su modo oscuro y perverso…
Antes de saber lo que estaba haciendo mis pies me llevaban hacia allí como si tuvieran mente propia. Ana y Cuervo estaban demasiado metidos en su plática como para verme así que cuando salí del cuarto-casa, lo único que podría haberme delatado era el jodido aumento en la contaminación acústica.
Oh Dios…
Verte sola, en un lugar tan repleto de un tipo de gente con el que no estabas acostumbrada a compartir, era espeluznante al principio. Y para mí lo fue, mucho más que para el resto de la humanidad, porque yo no era muy sociable que digamos y tampoco estaba acostumbrada a estar rodeada de tanta,tanta gente.
Probablemente hubiese dado la vuelta pero alguien me empujó al medio de la multitud y bloqueó el camino de regreso.
Tuve cinco segundos de pánico, completamente inmóvil en medio de todos esos tipos freaks contorsionándose de formas inesperadas, entonces ¡pow! una tipa de pelo negro y cara blanca chocó contra mí y me gritó algo que no entendí. Luego sonrió me agarró de la mano y me hizo saltar con ella.
Okeeey…
-          ¡Te apuesto lo que sea a que es la primera vez que vienes por aquí! – gritó la tipa por sobre el ruido de todo.
Su pelo negro le llegaba hasta los hombros y era completamente liso a excepción de las puntas que formaban ondas alucinantes. Asentí con la cabeza no demasiado segura de que podría oírme si hablaba.
La chica paso un dedo por su cuello y sacó la lengua
-          Matate tía. Es terrible la primera vez – me agarró de lacintura y me empujó hacia delante un poco más, poniendo su boca justo junto a mi oreja – ¡Soy Lara! – dijo tan fuerte que casi quedo sorda.
-          ¡Yo Alexis! – grité de vuelta
La multitud comenzó a empujarse al ritmo de la guitarra eléctrica que sonaba locamente. Lara me miro y gritó algo como ¡Yeah! que me hizo reír.
-          ¡Cuidado que muerdo! –
Me empujó como los demás y en medio segundo estuve metida en una batalla de empujones hasta que el solo de guitarra cesó de improviso y el chico del micrófono, un hombre de pelo negro y collar de puntas, volvió a cantar cosas en un idioma que no comprendía.
Lara apreció tres segundos más tarde con dos latas en sus manos. Eran cervezas con el mismo logo que las expendedoras del hall.Dudé un segundo antes de recibir la lata.Yo no tomaba, nunca.
-          ¡Salud chica que respira! – Exclamo abriendo su lata y bebiendo un gran trago refrescante. Me entregó la mía en medio de un salto y me guiño un ojo.
La molesta voz de mi cabeza me dijo que no hiciera estupideces, pero quien querría escuchar a esa vocecilla chillona justo en un momento como este. Pensé en las posibilidades de que Demian se enterará… Estaba en un barrio aparentemente demasiado lejos de casa. Papá jamás se acercaría por aquí así que era casi  imposible de que se enterara de que había bebido cerveza.
Tenía deslicéis y jamás había bebido una gota de alcohol, tenía que probar en algún momento. Mi padre llevaba sus restricciones al extremo y ya estaba harta. ¡Él era un asesino! ¿Que importaba un poco de alcohol en comparación?
Tomé un gran trago de esa cosa fría que calentó mi garganta como el infierno. No estaba tan mal después de todo, dijo mi mente y le sonreí a Lara en agradecimiento ya que era muy difícil que me escuchara justo ahora que la canción había acabado y la gente aplaudía como loca.
Lara me agarro del hombro y me guió más cerca de la banda aprovechando de que la mayoría de los tipos estaban ocupados aplaudiendo y no protegiendo sus lugares. Llegamos junto  la valla que dividía la parte “publico” de la parte “artistas” y me maravillé de lo cerca que estábamos de los músicos.
 El vocalista con guitarra tenía el pelo no demasiado largo con cortes irregulares que le dejaban algunos mechones hasta el cuello y otros un poco más cortos. Él bajista tenía el pelo teñido del color del vino parado en puntas a base de mucho gel,y el de la batería estaba rapado, tenía los labios negros y una cicatriz cruzando su cara que lo hacía ver malo, salvaje y peligroso.
Lara empezó a gritarle al baterista como loca y cuando el tipo giró levemente la cabeza y sus ojos negros se fijaron en la tipa, creí sinceramente que ella iba a desmayarse.
-          ¡Te amo, Shadow! – chilló de nuevo saltándole y mandándole besos.
El baterista le guiñó un ojo y comenzó a tocar otra vez.
Lara se volvió y me miró con los ojos brillantes como estrellas.
-          ¿Lo viste? Me miraba a mi ¿verdad?…. ¡Oh, Jebús! ¡No puedo creerlo!, ¡me gusta desde que lo vi la primera vez! –
-          Es lindo… - la apoyé. Ella me dedicó una sonrisa radiante.
La siguiente canción era más lenta, romántica y todo el público levanto las manos y las meció de lado a lado. Las luces se atenuaron dejando todo casi a oscuras y Lara casi se desmaya. El chico de la batería la miró durante toda la canción.
Luego de otras dos canciones más movidas, el de la batería o Shadow como se presentó, se acercó a Lara ocasionando una verdadera guerra femenina de patadas codazos y tirones de pelo hasta que ella por fin pudo acercarse lo suficiente como para tomar un trozo de papel ¡Con su número de teléfono!
Cuando Shadow volvió con sus compañeros de banda para volver a tocar,Lara me empujó fuera de la multitud cerca del nido de Crow hiperventilando casi por su suerte y repitiendo una y otra vez que Shadow era muy guapo, muy sexy, bla, bla, bla…
-          ¡Viva la cerveza y los músicos buenos! – dijo ella y se acabó la lata en un momento.
Torcí la boca
-          Tengo dieciséis, no quiero bórrame con cerveza – solté de repente.
Ella se encogió de hombros sin que le importara
-          Vale te entiendo.  ¿Quién querría olvidarse de un momento como este?- tomo la lata de mi mano y la tiró a un basurero anclado a la pared  – Gracias por estar allí conmigo, probablemente esas arpías me hubiesen apartado de él si no fuera por tú ayuda. Te debo una, chica –
Puse los ojos en blanco
-          Tenía que hacer algo, si no me iban a hacer pedacitos allá adelante, Lara. Además el baterista era seximente peligroso –
Ambas nos reímos mirando al escenario donde la banda “Black trace” estaba tocando otra de sus canciones lentas que nos daba cierta facilidad para hablar-escuchar. Lara me escrutó con la mirada
-          Me pareces familiar. ¿Eres famosa o algo? – preguntó de la nada articulando con sus labios rojos.
Pestañeé unas cuantas veces antes de contestar
-          No exactamente, soy Alexis Rosses, por eso me has visto…Es una mierda que el mundo te conozca antes de verte, pero no puedo evitarlo–
A ella se le calló la mandíbula
-          ¡Hija de ese maldito!Wow suerte chica, la necesitas demasiado.Él tiene muy mala fama dentro del círculo de oscuros. Lamento lo que pasó con tu madre, me gustaba su música…
-          Yo también lo siento, no tienes idea de cuánto - contesté
-          ¡Oh! uh, uh  creo que te buscan –
Lara señalo más allá de mí, di la vuelta y ahí estaban, Ana y Crow haciéndome señas aparentemente molestos. Me despedí de Lara diciéndole que nos veríamos otra vez y le agradecí la compañía antes de volver al nido de Crow sin decir ni una palabra a los chicos.
-          Mierda Alex, ¿qué hacías allá afuera?, pensé que te habían atrapado los tontos de tu papá –
Ana tocó mi hombro pero no me detuve hasta que mi trasero volvió a estar en la cama y una de mis manos tocando unos de los fríos eslabones de la cadena. Cuando alcé los ojos, An tenía las manos en jarras y actitud de madre reprochóna y Crow… Crow, miraba donde mis manos se unian con las cadenas con demasiado interés.
-          Ustedes dos estaban ocupados en una conversación privada, así que solo me fui a matar el tiempo por ahí. Umm… y por si no me ves, Ana, estoy entera, sin huesos rotos, ni degollada –
Ana gruño enfadada mirándome con esos ojos pardos brillantes por la luz de la habitación sin embargo se quedó en silencio un segundo y luego chasqueo la lengua, lo que siempre hacia cuando iba a cambiar de tema.
-          Crow,¿puedes traer las cosas? –
El chico levantó la cara y sus ojos se clavaron inmediatamente en mí. Vi su manzana de adán subir y bajar por su garganta, luego asintió. Sin decir una palabra se metió al supuesto “baño” y luego de un par de segundos salió con unas bolsas en sus brazos.
-          Pelucas, maquillaje y algunas otras cosas que incluí, además de los documentos falsos. Solo les cambié los apellidos y un poco los nombres… ahh y por su puesto la edad. Que yo sepa, no existe nadie en el mundo que pueda darse cuenta de que no son quienes dicen ser –
Lo miré con un montón de WTF en el rostro, luego a Ana que me observó con superioridad.
-          Las dejaremos aquí. No podemos llevarlos a casa o nuestros padres nos mataran. Ya sabes como es mi madre, una chalada y su padre… –An pasó un dedo por su cuello.
-          Algunas cosas nunca cambian – dijo Crow encogiéndose de hombros – El taxi las espera afuera, ya es tarde y no quiero que caminen por este barrio. Pero primero…  – Sacó algo que no alcancé a ver porque An me tapó los ojos – Foto por favor –
De pronto tenía algo en la cabeza y cuando mis ojos fueron destapados ¡Flash! La luz de la cámara me tomó por sorpresa.
Jean se acercó y beso a Ana en la mejilla como despedida, luego se acercó a mí, miró la cama, luego a mí esbozando una sonrisa traviesa, levantó una mano para que la chocara.
Lo hice y me puse de pie.
-          No sé qué demonios fue eso, pero no voy a preguntar. – le dije a cuervo sonriendo levemente.
-          No te voy a responder – contestó
Ana me pego un codazo en las costillas que indicaba el fin de la conversación. Agarró mi mano y le lazó un apurado “nos vemos pronto” a Jean. Luego nos sacó por la puerta a toda velocidad. Dejándome igual de colgada que al principio… o más.
¿De qué iba todo esto?


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A.D.