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Gwen, Alex y yo se lo agradecemos de Corazón. A.D.

martes, 29 de marzo de 2011

Capitulo 4 Oscuridad



4
Desconocido


12:33 PM- Noche
Johana
La vi deslizarse por la pared hasta caer al suelo, Igual que si fuera un cuerpo sin vida.
Y en lo que tarda un suspiro, estuve junto a ella agarrándola por los hombros.
Gwen tenía el cabello alborotado y sucio, la sangre empapaba cada parte de su ropa con ese color carmesí intenso y el cuello de su chaqueta y parte de su camiseta estaban rasgados. La nighttimer no tenía los parpados completamente cerrados y por el hueco que dejaban sus pestañas, se asomaba una pequeña parte blanca del globo ocular.
La zarandeé los más fuerte que pude intentando que reaccionara, pero su cabeza se movió sin resistencia alguna, igual que si fuera una muñeca de trapo.
Comprobé su respiración, y su pulso en la muñeca, y me asusté.
Su corazón latía demasiado lento.
-        ¡Gwen!¡Abre los ojos,malheureux! *– la abofeteé tan fuerte que mis dedos quedaron grabados en su rostro pálido - ¡Fils de pute, No juegues conmigo!** ¡no puedes dejarme sola!-

Busque con la mirada a alguien, a cualquiera que pudiera ayudarme. ¡Dieu!***, Necesitaba un coche urgentemente.  Necesitaba que se llevaran a Gwen donde pudiera ser curada.
 No me importaba si era en un helicóptero o en una carreta, solo quería que la sanaran.
Si moría, la única culpable seria yo, porque yo estaba a cargo de mis chicos y cualquier cosa que ocurriera era y siempre seria por una mala decisión mía.
Por algo era la jefa…
Además, no podía perder a Gwen, ella era mi mejor amiga.
Jesús, no podría vivir si ella moría….
-       ¡Drew! ¡Ven aquí ya! – grité

El cazador apareció a mi lado con el semblante sereno pero con una mirada que dejaba bien claro que quería cumplir con lo que sea que le mandara. Era más pequeño en tamaño que la mayoría de los nighttimers, sin embargo, era igual de eficaz y un chico siempre dispuesto a obedecer.
Soltó un gruñido que era como un ¿Qué sucede? Y yo señalé a Gwen.
-       Trae el Escalade, ella necesita un medico –

Recorrió a la cazadora con la mirada despectivamente y la molestia se reflejo en el semblante de su rostro moreno.
-       ¿Que le ocurrió a Johns? Ella es la mejor  cazavampiros ¿no es verdad?, ¿Por qué esta aquí tirada?–
Le lancé una mirada asesina.
-       Ella es la mejor y siempre lo será, pero ninguno de nosotros es invencible, Drew. No empieces con tu envidia y trae el maldito coche de una vez –

Nos quedamos en silencio oyendo el sonido de cuerpos siendo arrastrados, voces masculinas y femeninas gritándose de un lado a otro, y la música de los móviles sonando por todas partes sin ser contestados.
 Dorian y Lucy, rastreaba a las sanguijuelas sobrevivientes por los alrededores para exterminar a las más posibles. Pett y Draig apilaban los cadáveres en un rincón apartado, esperando por la llegada de las furgonetas que los llevarían a los laboratorios para ser estudiados y Amelie y Zean registraban el perímetro en busca de alguna pista sobre el paradero de Mathew o Tyron, o por lo menos algo que indicara qué rayos había pasado con ellos.
Y a juzgar por las paredes cubiertas de sangre, el suelo salpicado de sangre y la basura nadando en más sangre, lo que sea que fuese de ellos, no era nada bueno.
Todo el callejón  parecía sacado del juego del miedo.
Drew enfrentó mi mirada pero luego desvió la vista a la pared posterior del callejón con la mandíbula rígida.
-       Iré, pero pon un ojo en Faye, Johana. Ella no se ve nada bien –

Echó a correr hacia  el estacionamiento sin esperar una respuesta.
Rompí mi playera e hice una venda improvisada en el cuello de Gwen, para detener la hemorragia de una vez por todas manteniendo la presión sobre las incisiones en su garganta que se negaban a cerrar. No sé porque Gwen dejó que aquel vampiro que la tenia contra la pared la mordiera, ella sabia muy bien que en los cazadores, las mordidas de sanguijuela no cerraban tan fácilmente.
Otra vez vi la imagen de Gwen y el chupasangre juntos, y tuve arcadas.
Eché un vistazo a Faye, que tal como Drew había dicho, no tenía muy buena pinta. Lamentablemente dentro de mi escala de prioridades, esa muchacha rubia y mimada por todos, estaría en el último lugar,  por lo menos, hasta que Gwen estuviera a salvo en manos de un médico.
No era nada personal. ¿Ok?
 Y por supuesto, Gwen no quedaría al cuidado de cualquier medico.
 D.J. tendría que ayudarla. Ese bastardo me debía muchos favores y ya era tiempo de cobrar algunos.
-       Resiste Gwen, te llevaré a un lugarseguro, con el mejor. Te loprometo –

 Le saqué un húmedo mechón de cabello de la frente con cariño. Ella era como una hermana para mí, estábamos juntas desde que éramos unas niñas…
-       ¡Jefa! Tiene que venir un momento–

Miré sobre mi hombro y vi a la pequeña  Amelie gesticulando en mi dirección.
-       Un momento cariño, solo dame un momento. Volveré en seguida – susurré hacia Gwen al tiempo que me ponía de pie -  ¡Draig! Ven aquí y asegúrate de que ella nos se muera en mi ausencia -

Troté hasta Amelie y Zean donde los desechos estaban esparcidos por todo el suelo, como si alguien hubiese agarrado la basura con las manos y la hubiese roseado por todas partes a propósito. Se veía algunas ratas corretear por aquí y por allí entre los restos y pequeño charcos formados por la lluvia estaban tan negros como posos.

Tragué hasta que el nudo de mi garganta pasó hasta mi estómago  porque los chicos se veían  realmente mal.

-       ¿Que encontraron? – pregunté odiando el temblor en mi voz.

Amelie se cubrió el rostro con sus pequeñas y frágiles manos pero no pudo contener el sollozo que escapó de su pecho y dejó que Zean la envolviera con un brazo de forma protectora. La voz del muchacho fue ronca.

-        Johana  – Zean señalo entre la basura.

Di un paso hacia adelante
-       No…-

Tyron. Tyron estaba tirado en el suelo con ratas mordisqueando su cuerpo.
-       Esta… -

Las rodillas me temblaron y tuve que apoyarme en el hombro de Zean para mantenerme derecha. Un par de lagrimas se deslizaron por mis mejillas porque simplemente no podía contener todo el dolor que estaba sintiendo. Era demasiado; demasiado horrible, demasiado triste, demasiado injusto.

-       Johana, traje el escalade… Por todos los Cielos. ¿Ty? 

La voz de Drew hizo que me secara esas dos lagrimas rápidamente con el dorso de la mano y me volteara hacia los tres cazadores que esperaban mi reacción. Los miré con intensidad ocultando todo el desastre que estaba quedando en mi interior.

Nop, esto era un mal sueño. Punto.

-       Zean y Drew suban a Gwen a la camioneta. Amelie; busca cualquier cosa sobre Mathew, si lo encuentras vivo o muerto, llámame ok. Necesito un minuto con Ty, luego podrán juntarlo con el resto de los cadáveres para que se lo lleven. D.J querrá verlo -

Mi voz fue mas fría y ruda de lo que esperaba pero paso inadvertido para los chicos que aun estaban atontados por la impresión… los comprendía, para mí era igual de irracional ver aquel cuerpo tan familiar tirado en el suelo.

Me quede un segundo viendo como el abrigo de Amelie ondeaba mientras ella se alejaba, luego giré sobre mis talones  y volvé a ver el cuerpo inerte de mi amor.

Ahora sí, las lágrimas se derramaron por mi rostro sin nada que las detuviera.

-       Bientôt****,Tyron. Siento no haberpodidosalvarte -

Gwen
06.01 AM - Día
Sus labios se unieron a los míos desesperados y hambrientos.
La dura arremetida de su lengua, la húmeda lucha al interior de nuestras bocas, sus jadeos mezclados con los míos.
Era único.
 Maravilloso.
Como siempre lo había soñado.
-       Mathew… No sabes cuanto te extrañé…-

Mis dedos se enredaron en el sedoso cabello de aquel hombre perfecto para impedir que dejara de besarme como lo hacia. Me robaba el aliento con sus caricias sin pudo sobre la piel desnuda que me hacían sentir dominada y vulnerable por primera vez en la vida.
Una risa gutural brotó de su amplio pecho masculino. Una risa seductora que nunca antes había oído.
Espera.Un.Momento.
Esa no era la risa de Mathew.
Abrí los ojos al mismo tiempo que empujaba a quien-quiera-que-sea lejos de mi cuerpo endemoniadamente excitado y me encontré con unos llamativos ojos verdes y un par de colmillos que brillaban en la oscuridad.
¡Santa mierda!
¡El vampiro del Callejón!

Pegué un grito que seguramente se habría escuchado por lo menos s a unas cuantas cuadras a la redonda intentando levantarme para sentarme sobre la tonta cama donde sobre la cual se supone que estaba recostada.
Y ahí descubrí que no podía mover ni un solo musculo:
Mis manos y pies estaban inmovilizados por gruesos grilletes de titanio que salían desde donde mi vista no alcanzada a divisar. Pero eso no fue lo que mas me impresionó. Apenas superé la frustración inicial del “Imposible mover mi culo” alcé la cabeza para ver donde demonios estaba.
Como era obvio, casi me atraganté de la pura impresión.
Había por lo menos unas treinta personas vestidas con batas de hospital repartidas por aquí y por allá sobre un montón de baldosas negras que cubrían la mega-gran área del suelo. Las paredes eran de un impecable mármol blanco como la cal, y el tejado estaba plagado de potentes luces amarillas que hacían hervir mis delicadas pupilas de nighttimer.
 El lugar tenía fácilmente el tamaño de un estadio de futbol y estaba atestado de computadoras, pantallas gigantes y muchiiiiiiisima actividad.
Al mirar a la izquierda, distinguí los jodidos cilindros como ataúdes de cristal, alineados uno junto a otro repitiéndose hasta donde mi vista alcanzaba, una y otra vez.  Algunos vacios y otros con personas dentro.
Y aquí vienen las noticias: Yo también estaba dentro de uno de esos tubos.
Sentí como la sangre hervía dentro de mis venas mientras lo malditos recuerdos de toda mi infancia dentro de esas urnas asaltaban mi memoria a mano armada. Todos los golpes, y las fracturas y las suplicas y los cadáveres de lo que no habían logrado soportar desfilaron frente a mi a súpervelocidad.
¡Bienvenidos a la central de Genética de la Black wings, amigos!
… Donde un montón de inútiles y tristes pedazos de mierda se convierten en una manada de sádicos asesinos…
Sin querer, sonreí con amargura.
Yo estaba encerrada en uno de esos tubos ¡oh sí!, con  el agua cubriendo todo a mi alrededor. Y si no fuera por la mascara  transparente que tenia en el rostro, las funciones de Respirar-y-ver estarían temporalmente fuera de servicio.
 Mi cuerpo estaba enfundado en una especie de Body blanco que estaba tan pegado a mi cuerpo que parecía una segunda piel.
A parte de eso, estaba tan desnuda como un mocoso recién nacido.
La gente se movía de un lado a otro. Humanos revisando datos, inyectando cosas por pequeños conductos en  las capsulas transparentes que se extendían a ambos lados de mi cabeza, vigilando a otros cazadores que entrenaban en las maquinas, obligándolos a continuar aunque sus cuerpos ya no dieran más.
No podía soportarlo, aunque dentro de mi cabeza solo había espacio para uno de los humanos. Uno muy especial que me observaba con unos ojos anaranjados y los brazos cruzados sobre su bata de laboratorio. Sonriendo.
Al ver sus dientes humanos alargados estéticamente para simular colmillos, recordé el sueño nuevamente.
Y tuve una revelación.
El vampiro Cabrón por el que me habían disparado en el hombro, era la estúpida sanguijuela que había bloqueado la vía de escape hacia el Crazy Club, es decir, que si hubiese ido por él en vez de por los otros, Tal vez habría conseguido ayuda y hubiese encontrado a… Mathew.
¡Demonios!
Vi los ojos multicolores de D.J.  Echar chispas mientras su sonrisa se agrandaba tanto que me encontré preguntando como demonios no se le rasgaban las mejillas por la tención.
Sip, ese humano con una operación para simular colmillos, era ni más ni menos que D.J.
El medico en jefe, el genetista supremo. El hijo del Líder.
Lo odiaba tanto. No había persona más asquerosa que él, sucio maldito. El que tenía la culpa de la muerte de Tyron.
Y que con un solo gesto de su arreglada mano, hizo que la mascara sobre mi cara desapareciera y yo comenzara a ahogarme por falta de oxigeno.
Por suerte, el nivel del agua bajo aproximadamente cinco segundos después de lo de la mascara y se vació lo bastante rápido para evitar que me muriera.
Cuando la jaula de vidrio se abrió y los grilletes se soltaron como por arte de magia, salté abalanzándome hacia D.J. con una reacción que se parecía mas a la de una animal salvaje saltando sobre su presa, que de un ser con neuronas que funcionaban a la perfección.
-       ¡Maldito Imbécil! ¡Tú tienes la culpa de todo esto! – Le grité con los ojos fijos en la sonrisa insoportable que aquel humano con bata blanca y cabello rizado mantenía en sus labios.

Antes de que mis manos pudieran alcanzar su garganta, unos brazos lo suficientemente resistentes para aguantar mi impulso, detuvieron mi avance a unos escasos centímetros de mi objetivo agarrándome por los antebrazos.
-       ¡Podrías habernos enviado a cualquier parte de la ciudad!, ¡Podrías hacer tu estúpida celebración en cualquier endemoniado lugar! ¡Pero no ¿verdad?!  ¡Escogiste el peor barrio de todo Ashes solo para divertirte viéndonos morir! –

Solté un gruñido animal, forcejé con los que me sostenían de los brazos, pero no conseguí nada más que dislocarme un hombro y aun así, seguí luchando por ponerle las garras encima a mi presa.
No grité. No me quejé. Jamás mostraría debilidad y menos aun con alguien como ese imbécil de D.J. en frente de mi.
Él se acercó un paso hacia a mi tan cerca que ya casi podía saborear hundir mis uñas en su maldito rostro de niño bonito… y entonces me pegó un  puñetazo en toda la nariz que me mando a ver fuegos artificiales y creó un nuevo rio en Ashes. Solo que este nuevo caudal era rojo y partía desde mis fosas nasales.
-       ¡No me culpes, Gwen! –  Gritó furioso   – ¿Crees que es muy grato para nosotros que Tyron esté muerto? -  su mano agarró mi mandíbula para que no diera vuelta la cara - ¿Sabías si quiera que Mathew vivía aquí en la Black Wings, Gwen?-

Mis ojos se dilataron y dejé de pelear contra los que me sostenían.
-       ¿Qué dices…? –
D.J. ignoró mi pregunta como si no hubiese hablado.

-        ¿Tenías alguna idea lo malditamente importante que era ese… ese idiota para nosotros? – dijo en voz más baja admirando la expresión de “me estas jodiendo”  que apareció en mi cara. Luego escupió junto a mi pie en un claro gesto ofensivo soltándome la garganta y alejándose el mismo paso que antes había adelantado – Por supuesto que no lo sabias, bebé… Tú no sabes nada -

Pestañeé repetidas veces por la impresión.
¿Mathew viviendo aquí?, ¿desde cuándo? Él nunca había mencionado que vivía bajo tierra.
Woow. Woow. Woow. Para tu tren. Yo nunca había visto la casa de Matt, en realidad, ni siquiera sabía dónde vivía…
¿Qué rayos…?
 Ningún cazador sabía cómo llegar a la Sociedad, excepto unos pocos que había probado su lealtad de formas realmente escalofriantes. ¿Pero vivir aquí?, ¿dentro de estos muros…? 
La única forma de llegar a este jodido recinto subterráneo era que ellos (y con ellos me refiero a Dj y a otros como él) fueran por nosotros a la superficie.
Y Matt vivía aquí.
Ok. Eso me dejaba fuera de combate.
-       Bromeas… - balbuceé
-       Llévensela a una habitación de recuperación, Y no quiero verla hasta el atardecer –

Me dejé caer al suelo porque entre el torbellino de ideas de mi mente, la coordinación de mis pies no era nada sencilla. Lo que me sujetaban,  arrastraron mi pesado trasero hacia la concurrida salida mientras yo miraba sin ver en realidad la difusa silueta de D.J. lanzando un montón de papeles al suelo con furia.
¿Tenías alguna idea lo importante que era ese… ese idiota para nosotros?
No, No sabía nada. Y eso me hacía pensar en cuanto sabia realmente sobre Matt.
Bien, sabía que amaba su coche, que le gustaban las hamburguesas del Burger King y prefería la lucha cuerpo a cuerpo a los rápidos finales que incluían plomo. Y  eso era todo.
En verdad, no lo conocía.
No-Lo-Conocía.
Era consciente de que me movían a través de pasillos azulados, pero el viaje a mi habitación provisoria fue nada más que una mancha borrosa en mi materia gris. Estaba demasiado concentrada en recordar las conversaciones que había tenido con mi compañero de caza durante los años que habíamos trabajado juntos y que no habían sido nada más que discusiones sobre métodos de procedimiento en cada misión, el típico ¿Estas bien? Luego de una pelea con vampiros,  y el común y corriente ¿Qué quieres comer? Después de acabar  cada jornada.
Jesucristo.
Me sentía como una tonta.
Estaba enamorada de ¿Quién?, ¿De un hombre con el cual no podían establecer una conversación normal durante cinco minutos? Ni siquiera sabía dónde vivía el chico, ¿en qué diablos había estado pensando?
Fui lanzada al interior de una habitación como si fuera cualquier cosa. Mi cuerpo goleó de lleno contra las baldosas negras y mis huesos gritaron en protesta, sobretodo la ex-clavícula rota y mi brazo dislocado.
Me incorpore a medias, agarré mi brazo malo con la mano opuesta y lo puse en su lugar.
Los huesos crujieron cuando volvieron a reacomodarse.
Toque mi garganta encontrando una especia de venda de un material extraño enrollada en torno a ella como un collar de perro. Flexible y por lo mismo, irrompible.
 A D.J. le gustaba humillarme, pero debía admitir que aun así seguía teniendo dos puntos a su favor.
Primero, D.J. Conocía más a Mathew que yo, a pesar de que yo era la que pasaba más horas de mi vida con el chico. Segundo, yo era perfectamente consciente de  que D.J. no tenía la culpa de lo que había pasado con Matt y Tyron. Nosotros como cazavampiros debíamos estar siempre preparados para las peleas. Era nuestra culpa.
Pero que lo hubiese culpado por ello era porque… necesitaba que alguien también se sintiera mal.
Y miren. Lo había logrado.
Me puse de pie  encontrándome en una habitación tan negra como boca de lobo, lo que principalmente se debía a la carencia de ventanas, al hecho de que estaba bajo tierra y a que todos y cada uno de los muros estaban pintados de color carbón. No era demasiado grande, solo lo suficiente para que callera una cama que estaba a un rincón al lado derecho de la puerta, una mesa de noche junto a la cama y una persona.
Había otra puerta al pie de la mesilla que era seguramente la que daba al cuarto de baño, y eso era todo.
Subí a la cama a gatas para luego apretar las rodillas contra mi pecho haciéndome un ovillo, y dejé que toda la mierda que sentía fuera saliendo a través de las lágrimas cristalinas que tenía acumuladas dentro de mi pecho.
Los sollozos salieron de mis labios, tan agresivos y tan crudos que sacaron las penas una a una. Mi padre muerto. Mi amor desaparecido. Un amigo perdido… Una vida que no tenía más sentido que para matar a otros. Sí. Todo fue saliendo acompañado por mis llantos
No eran cosas hermosas.
No eran cosas buenas.
Ni siquiera eran cosas felices.
Todas y cada una de las muertes que había causado en estos cinco años de servicio habían logrado que mi corazón se convirtiera en un órgano acorazado y sin sentimientos, también la muerte del único miembro de mi familia que conocía había influido otro poco en convertir la mierda en un cubito de hielo. Hasta que Mathew había aparecido un día, con sus prolongados silencios llenos de palabras que no salían de su boca, y esos ojos tan particulares que absorbían todos mis arrepentimientos.
Gemí una última vez desde lo más profundo de mi alma para luego erguirme nuevamente sobre el edredón acolchado con la mirada fija en la blanca puerta del baño.
Aspire profundamente. Sequé mis lágrimas, y en ese momento decidí que las lágrimas ya no saldrían más de mis orbes, porque no eran nada más que la debilidad en estado tangible, porque no solucionaban nada y porque tampoco ayudaban en nada.
Nunca más lágrimas.
Ni siquiera lloraría por Mathew.
Aunque eso no quería decir que iba a olvidarlo.
Los cerrojos de la puerta fueron quitados y el crujido de los goznes  me indicó que ya no estaba sola en la habitación. Pero de todas formas, no me volví. No tenía ninguna intención de que me vieran con los ojos hinchados.
-       Hola Gwen ¿Cómo te sientes? – Era la voz de Johana desde el umbral.

Cerré los ojos controlando mi respiración. No era una visita grata. Ella era la única persona que podía sacar mis sentimientos a la luz. Pero no esta vez.

-       Estoy perfectamente, ¿cuándo puedo salir de aquí y volver al Trabajo? – interrogué  con la voz gélida.

Sentí la mano de la jefa apoyarse en mi hombro, la mujer se había movido igual de rápido como siempre. Giré un poco el rostro y la miré con el rabillo del ojo para ver su expresión.
¡Sorpresa! Tenía los ojos enrojecidos como si hubiese llorado hace poco, el cabello enmarañado y la misma ropa que la Noche en el Crazy Club. Eso era una blusa a cuadros, unos jeans azul oscuro y una chaqueta también azul oscuro, solo que todo lucía un poco bastante arrugado y  olía demasiado a cerveza Corona.
-       ¿Cuánto tiempo ha pasado? – pregunté rotando un poco más el cuerpo para verla mejor.
-       Seis horas más o menos. Llevo la cuenta –
Le indiqué que se sentara en la cama palmeando el colchón a mi lado, pero ella no se movió de su sitio.
-       ¿Cómo estas, Johana? – dije suavemente.

Su carcajada fue un sonido vacío.
-       ¿Cómo crees? Monami. Parfaitement respondió  Sonriendo con ironía. Lo que me hizo saber que estaba como el infierno  - En la tarde es el funeral de Tyron y tu estarás allí, por su puesto. Alrededor de las siete cuando aún haya luz. No te preocupes por donde será, unos guapos cabrones vendrán por ti. Me encargué personalmente de eso – puso un brazo alrededor de mis hombros y se inclinó junto a mi oreja – Luego de la ceremonia podrás volver a tu casa, Gwen, lo prometo…  - susurró irguiéndose otra vez – ¡Ah! ¡Y revisa bajo tu cama! –

De pronto Johana ya no estaba a mi lado. La puerta se cerró y el sonido del cerrojo echado por fuera hizo un sonoro Clic que me hizo maldecir. Odiaba el hecho de que mi trasero estuviera atado a la habitación.
 Libertad ¿Dónde estás?
Sacudí la cabeza haciendo que mi corto cabello estilo Bob volara en todas direcciones. Me di la vuelta y gateé sobre la colcha hasta la lamparita de la mesilla que encendí con gusto. Inmediatamente el lúgubre cuarto se llenó de  esa insensible luminosidad que brindas las ampolletas.
Extraño el sol, pensé.
Me tire al suelo de cabeza y metí la mano por el oscuro hueco que había bajo la cama.
Mi mano encontró algo cuadrado que se sentía como una caja.

Al sacarlo vi que tenía razón. La cosa era más o menos de unos 20 x 15 centímetros, sencilla, hecha de pino y sin adornos. Tenía una nota en un papelillo amarillento pegado a la tapa escrito con una letra pulcra que reconocí de inmediato.
Si vuelves a asustarme de ese modo juro que te cortare los senos y te convertiré en hombre. No pienso perderte a ti jamás, hija de puta, así que será mejor que te cuides.
Alguien tiene que vengar a los chicos y no puedo hacerlo sola.
Johana.
PD: D.J. solo te salvó la vida, así que no tienes por qué agradecérselo.
-       Johana, Idiota – dije media enfadada, media divertida.

Quité la cubierta de la caja lentamente dejándola junto a mi rodilla.
Cuando miré a dentro casi me da un infarto.
La mierda brillaba con la luz de la lamparilla como si estuviera hecha de jodido diamante, platino y cosas caras. Maravillosa, no alcanzaba a describirla.
Carry estaba apoyada en un mullido colchón de paja tan reluciente como la primera vez que la había visto en mis manos, la habían limpiado completamente, y las “C” grabada en el cañón se notaba más que nunca.
Seguía tan mortífera como siempre.
-       Gracias Johana… – susurré.

7 comentarios:

  1. *_* espero que vengue la muerte de Tyron, pobre JOhana, espero el proximo capi

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  2. Me encnata el personaje de Johana estan dulce y fuerte. Ya deseo saber que pasara. Un beso nena y feliz fin de semana

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  3. no podes dejarlo ahí ....
    debes contarme todo pero todos los capis y ...
    bno hasta pronto
    Atte . Paloma

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  4. Stupide fille de tu sauras quoi !!!!!!!!!!
    Te prohibo dejar esta historia así
    La venganza se siente pero es mala y se torna acida y amarga
    No se que vayas a hacer pero no lo dejes cortado, no me dejes así ....
    Debes de contramelo todo !!!!!!!!!!!
    bno haz lo que se te ocurra, en fín es tuya la cosa ....
    Recuerda
    Recuerda Recuerda ....
    b.u

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  5. GOSH! Este capítulo me dejó siempre una sensación de... Desamparo...
    Pobre Joah (por qué le puse ese apodo??).

    Mi habitación es blanca porque me estoy mudando de cuarto, y estoy sacando TODOS los muebles y las cosas... Antes tenía posters, y guardas y manitos de colores pintadas (aunque eso era porque cuando me fui a esa habitación era "chiquita")
    Es tan solitario! No me gusta el blanco... me da la idea de la Nada. :/
    Ah, pero igual ahora cuando me vaya de ahi, todo va a ser como antes! jeje ♥
    Por cierto... Siii... JAMÓN ♥ ajajaj!

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  6. Ya me vale, mira que no darme cuenta que habías empezado a subir esta historia.

    Al final Tyron murió, había guardado la esperanza de que no fuese así, pero no.

    johanna es la leche, como movió a todo el personal y la llevó en un santiamén a la clínica.

    D.J. me cae bien, no sólo la salvó la vida sino que la abrió los ojos.

    Besos, guapa, mañana continuaré leyéndote.

    ~Ade~

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  7. ejjejeee debe ser bn vergonsozo soñar eso y despues darse cuenta que esta rodeada de gente!!

    ahh ya quiero sabes mas de matt

    saludos

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Este blog crece gracias a la opiniones, correcciones y criticas. Gracias por contribuir con nuestras historias. Gwen, ALex y yo te lo agradecemos de corazòn.

A.D.